El sarampión es una infección causada por un virus que se transmite por el aire y por contacto con gotas respiratorias. Aunque puede prevenirse con vacunación, sigue siendo una enfermedad de alta propagación, especialmente en personas no inmunizadas.
Reconocer sus síntomas a tiempo permite buscar atención médica oportuna y evitar su transmisión.
¿Cuál es el primer síntoma del sarampión que suele aparecer?
El primer síntoma más común es la fiebre alta, que puede superar los 38.5 °C y aparecer entre 7 y 14 días después del contagio.
En muchos casos, esta fiebre se acompaña de malestar general y puede confundirse inicialmente con una gripe.
Otros síntomas iniciales
Después de la fiebre, suelen presentarse:
Tos seca persistente
Escurrimiento nasal
Ojos rojos (conjuntivitis)
Sensibilidad a la luz
Dolor de garganta
Un signo característico que puede aparecer antes del sarpullido son las manchas de Koplik, pequeños puntos blancos dentro de la boca, en la parte interna de las mejillas.
El sarpullido: señal visible del sarampión
Entre tres y cinco días después de los primeros síntomas aparece el sarpullido rojizo, que comienza generalmente en el rostro y detrás de las orejas, y luego se extiende hacia el resto del cuerpo.
El brote puede durar varios días y suele coincidir con el punto más alto de fiebre.
¿Cuándo acudir al médico?
Se recomienda buscar atención médica si se presentan fiebre alta acompañada de sarpullido, especialmente en personas no vacunadas o que hayan estado en contacto con un caso confirmado.
El sarampión puede provocar complicaciones como infecciones de oído, neumonía e incluso inflamación cerebral en casos graves.
La vacunación con SR o SRP (triple viral) sigue siendo la medida más efectiva para prevenir la enfermedad y evitar brotes.
Entérate de lo que sucede en Querétaro, México y el mundo en el chatbot de Al Diálogo