Estamos inmersos en una era en la que cualquiera puede ser emprendedor; la facilidad para crear empresas u organizaciones con manejo de capital ha incrementado notablemente. Pero esa sencillez no es lo único que ha aumentado en los últimos años, también lo ha hecho el lavado del dinero. Por eso en Iban Wallet México te explicaremos cómo funciona esta práctica, la cual está catalogada como delito en la mayoría de países del mundo.
El lavado de dinero es un proceso que busca “volver legal” el capital obtenido a través de actividades ilícitas como el narcotráfico, la pirateria, los robos o cualquiera que esté establecida en las leyes locales. La dinámica es “sencilla”; se traspasan grandes cantidades de dinero “sucio” a un fondo “limpio”, esto para justificar la posesión y uso de dicho capital en las actividades financieras formales.
Para que entiendas mejor el funcionamiento de esta práctica ilegal, debes recordar que se divide en tres etapas: colocación, estratificación e integración. Aquí te explicamos cada una de ellas.
Colocación: El lavador coloca el dinero en el sistema financiero “limpio”, la mayoría de las veces es cuando se ingresa mucho efectivo.
Estratificación: Los recursos son separados de su fuente de origen a través de actividades financieras complejas.
Integración: Los recursos ilícitos son reintegrados al sistema financiero a través de transacciones personales o comerciales como: inversiones, compra de artículos de lujo o bienes raíces, esto para aparentar legalidad.
Se sabe que el lavado de dinero es una práctica penada por los gobiernos, este delito se puede castigar con 5 o hasta 15 años de prisión en México, además de que quien lo cometa tendrá que pagar costosas multas. Muchas personas piensan que las famosas empresas fantasma es la única forma de cometerlo, pero hay otras variantes.
¿Qué tipos de lavado de dinero hay?
Blanqueo basado en el comercio o mercados: Los poseedores de riqueza ilícita usan las condiciones específicas de algunos mercados para infravalorar o sobrevalorar sus facturas o gastos con tal de disfrazar sus movimientos. Por ejemplo, el arte ha sido acusado de ser la plataforma ideal porque sus obras tienen “un valor subjetivo”.
Uso de bancas extranjeras: En distintas partes del mundo hay bancas que no son exigentes a la hora de pedir justificaciones sobre los ingresos de sus clientes. Estas instituciones reciben dinero ilícito sin saberlo (por conveniencia o ignorancia) y una vez sale al sistema financiero, ya está “limpio”; es lo que se conoce como paraísos fiscales.
Casinos: El blanqueador asiste a los Casinos y cambia su dinero “sucio” por fichas del establecimiento, las cuales sí están legalizadas por los gobiernos. Juega por un tiempo y después se va; puede que pierda o que incluso gane, pero el blanqueamiento habrá quedado hecho cuando canjee las fichas que le quedaron después de su juego.
Criptomonedas: Las transacciones de varias criptomonedas son anónimas, además de que cuentan con poco control gubernamental; el blanqueador mete como “inversión” ese dinero ilícito y después lo saca con el respaldo financiero que otorgan las cryptos.
Empresas fantasma: Los blanqueadores crean empresas y simulan su funcionamiento ante las leyes, pero en realidad solo sirven como fachada de las actividades reales de su poseedor. Este tipo de compañías suelen tener una actividad mínima del giro para el cual fueron creadas, pero siempre están abiertas a pesar de que no cuenten con “ganancias oficiales”.
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