El objetivo de la campaña es reducir la resistencia antimicrobiana a los antibióticos ya que podría causar 10 millones de muertes por año.
Ante la gravedad que supone la resistencia antimicrobiana, en junio pasado la Organización Mundial de la Salud (OMS) dio a conocer un instrumento que permitirá a los servicios sanitarios de todo el mundo, administrar mejor la prescripción de antibióticos y encontrar el equilibrio entre la receta de un medicamento que puede salvar la vida, pero cuyo mal uso puede hacer las enfermedades más resistentes.
Bajo el acrónimo inglés de AWaRe (que significa ser consciente de algo o estar informado), la OMS lanzó una campaña global que insta a los gobiernos a adoptar una herramienta para reducir la propagación de la resistencia a los antimicrobianos, sus eventos adversos y costos.
La herramienta fue desarrollada para contener la resistencia antimicrobiana creciente y hacer un uso más seguro y efectivo de los antibióticos.
La OMS clasifica los antibióticos en tres grupos y especifica cuáles deben usarse para las infecciones más comunes y graves.
Los antibióticos de acceso, son los que deberían estar disponibles en cualquier momento en el sistema de atención médica; los antibióticos bajo vigilancia, son los que deben usarse con moderación y por último, están aquellos que deben utilizarse sólo como último recurso, clasificados como antibióticos de reserva.
El objetivo de la nueva campaña es aumentar la proporción del consumo mundial de antibióticos en el grupo de acceso al menos en un 60 por ciento y reducir el uso de los antibióticos con mayor riesgo de resistencia que se encuentran en las categorías bajo vigilancia y en la reserva.