Carlos Uriegas Cuando nacieron, la tecnología más avanzada apuntaba al nacimiento de las tarjetas de crédito como una manera de reactivar la economía tras la Segunda Guerra Mundial, surgía la idea de los códigos de barras y los automóviles incluyeron los primeros cinturones de seguridad. En los años 50 nacieron muchos de los que hoy ... Leer más
Cuando nacieron, la tecnología más avanzada apuntaba al nacimiento de las tarjetas de crédito como una manera de reactivar la economía tras la Segunda Guerra Mundial, surgía la idea de los códigos de barras y los automóviles incluyeron los primeros cinturones de seguridad. En los años 50 nacieron muchos de los que hoy son abuelos y viven un mundo que ha pasado de lo real a lo virtual.
El 28 de agosto se conmemora el Día Internacional del Abuelo, muchos de ellos son de la generación de los “Baby Boomers” (1946-1965), una generación que ha tenido que adaptarse a la transformación tecnológica, la cual han aprendido a utilizar y han descubierto múltiples ventajas.
La señora Estela Jiménez es abuela y gracias a herramientas como el Zoom o Skype mantiene la comunicación con sus hijos y nietos que viven en Madrid, España.
“Por la pandemia no he podido viajar a visitar a mis nietos, por lo que tuve que aprender a utilizar el internet y el Zoom para poder platicar con ellos; ahora lo hago cada semana para saber cómo están”, compartió la señora Jiménez.
La aceleración tecnológica y mediática sumado al cuidado de la salud a través de la permanencia en casa, ha provocado una serie de cambios importantes respecto a cómo la gente interactúa con su entorno.
**Arriban los abuelos digitales**
Según datos de la encuesta Pew Research los adultos mayores están cada día más conectados a lo virtual, son más dinámicos y participativos y tienen un alto nivel de lealtad a marcas y productos, los cuales pueden adquirir porque han sido económicamente activos, sin dejar de lado los medios convencionales.
“Los Baby Boomers se inclinan más por Facebook que por otras plataformas sociales. Aproximadamente dos tercios de las personas de 50 a 64 años (68 por ciento) y casi la mitad (46 por ciento) de las personas de 65 años o más, son las más activas en dicha red social y prefieren compartir y leer artículos y otras formas de contenido basado en texto”, reveló la encuesta.
Otro dato que demuestra el uso de la tecnología es el que comparte Revo Mx donde detalla que el uso de dispositivos móviles y acceso a Internet se ha incrementado considerablemente entre los adultos de 55 años o más, durante el último lustro.
“En 2015 sólo el 12 por ciento de los boomers utilizaban internet, hoy la cifra representan un 34 por ciento de la población, lo que indica que en seis años se duplicó la cifra de usuarios”.
Pero la Generación X, con la población (1967 y 1982) y quienes empiezan a convertirse en jóvenes abuelos no se queda atrás, de hecho es la más proclive a las plataformas digitales, gastando en promedio 7 horas a la semana en redes sociales, además de que han aumentado su tiempo de consumo televisivo, reveló el estudio de la consultora Nielsen Ibope.
Los beneficios de las redes sociales en la generación «Baby Boomer» va más allá de la convivencia ya que se a convertido en una herramienta de información para asuntos que tienen que ver con su edad, como el cuidado de la salud y mejorar su calidad de vida.
“Cuando me siento sola me conecto para platicar con mi familia o mis amigas, más ahora que no podemos vernos, es una buena manera de estar pendiente de lo que pasa, incluso he podido tomar la misa a través de mi teléfono”, mencionó la señora Jiménez quien ya sabe que para su cumpleaños o regalo de navidad pedirá una tableta para poder ver más grandes a sus hijos y nietos.
Mucho tiempo ha pasado y la tecnología ha avanzado rápidamente desde que en la década de los 50 surgió el primer lenguaje de programación llamado FORTRAN, el cual fue creado por Jim Backus entre 1954 y 1958 y revolucionó la manera en que se utilizaban las computadoras hasta ese momento.
Qué diría Backus de la evolución que puede llevarnos de Querétaro a una sala de Madrid para que una abuelita se ponga al día de lo que hacen sus dos nietos.