Cada Sábado de Gloria, en distintos rincones de México, las plazas y calles se llenan de color, fuego y crítica social con una de las tradiciones más catárticas de la Semana Santa: la Quema del Judas.
Esta práctica popular mezcla lo religioso, lo festivo y lo político, y aunque ha cambiado con el tiempo, sigue viva en muchas comunidades.
La celebración consiste en prender fuego a figuras elaboradas de cartón y papel maché (los llamados “Judas”), que suelen tener forma de demonios, políticos, personajes públicos o figuras caricaturescas.
Los muñecos están rellenos de pólvora y explotan en medio de la música, el bullicio y los aplausos del público.
Cinco lugares para vivir la Quema del Judas en México
Foto: Cuartoscuro
Originada como una forma simbólica de castigar la traición de Judas Iscariote, hoy también se ha convertido en una manera de expresar descontento o simplemente celebrar la identidad popular a través del arte pirotécnico.
Ciudad de México – Barrio de La Merced y Centro Histórico: en barrios tradicionales como La Merced y Tepito, se mantienen las versiones más auténticas de esta tradición. Artesanos locales crean enormes figuras que son quemadas en plazas y calles, muchas veces con sátira política incluida.
San Miguel de Allende, Guanajuato: con un enfoque más turístico pero igual de colorido, esta ciudad Patrimonio de la Humanidad celebra la Quema del Judas en la plaza principal. Las figuras explotan entre aplausos y risas, con sátiras de personajes actuales.
Tultepec, Estado de México: cuna de la pirotecnia mexicana, Tultepec ofrece uno de los espectáculos más impresionantes. La tradición es una verdadera muestra del arte de los coheteros locales, quienes construyen figuras gigantes que iluminan el cielo.
Querétaro – Centro Histórico: la quema suele organizarse en espacios culturales o plazas públicas. Artesanos locales participan con creatividad y sátira, dando vida a figuras que arden en medio de danzas y actividades familiares.
Oaxaca de Juárez, Oaxaca: en algunos barrios y comunidades cercanas, esta tradición se mezcla con el sincretismo oaxaqueño. La celebración incluye música de banda, comida típica y un fuerte sentido comunitario.
A pesar de que en algunos lugares la práctica ha disminuido por temas de seguridad, la Quema del Judas sigue siendo una forma vibrante de expresión popular.
Más que una simple explosión de fuegos artificiales, es una mezcla de arte, memoria colectiva y crítica social encendida.
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