Anna Wintour y la cultura pop: la editora de Vogue que marcó una era (y varios íconos)
Anna Wintour cambió el paradigma en el mundo de la moda / Foto: Especial
Anna Wintour renuncia a Vogue Estados Unidos tras 37 años, la editora se convirtió en un ícono de la cultura pop y marcó todo un legado en el mundo de la moda
Hoy, 26 de junio de 2025, Anna Wintour renunció como editora en jefe de Vogue Estados Unidos tras 37 años en el puesto, aunque continuará como directora global de contenidos de Condé Nast y directora editorial global de Vogue.
Más allá de las páginas de Vogue, Anna Wintour se convirtió en un ícono cultural por derecho propio. Su peinado bob, gafas oscuras y su voz suave pero firme definieron no solo la moda, sino cómo la sociedad consume el estilo, el poder y la celebridad.
En 2006, el estreno de El Diablo Viste a la Moda transformó a Wintour en una leyenda pop. Aunque siempre evitó confirmar que Miranda Priestly estaba basada en ella, el parecido era innegable: la directora de moda con un imperio a sus pies, capaz de definir qué color usaría el mundo entero la siguiente temporada.
Esta película no solo mostró su supuesta dureza, sino también la influencia brutal que tenía sobre diseñadores, editoriales y pasarelas.
“Esa película me hizo más famosa que cualquier portada de Vogue”, dijo en una entrevista.
La Met Gala como fenómeno mediático
Bajo su liderazgo, la Met Gala pasó de ser un evento de beneficencia a un fenómeno viral global. Las alfombras rojas se convirtieron en pasarelas cinematográficas, donde Rihanna, Zendaya o Lady Gaga ofrecían performances de moda que acumulaban millones de vistas en redes.
Anna Wintour convirtió a la Met Gala en uno de los eventos más importantes del mundo de la moda / Foto: Especial
Wintour fue la mente detrás de esos temas extravagantes como Camp, Heavenly Bodies o Karl Lagerfeld: A Line of Beauty, fusionando cultura, moda, historia del arte y entretenimiento.
La celebrity culture moderna empezó con ella
Antes de que Kim Kardashian fuera portada de Vogue, la moda y el entretenimiento eran dos mundos casi paralelos. Anna cambió eso. Abrió la puerta a que actrices, cantantes, modelos e influencers compartieran el mismo espacio editorial. En los 90, colocar a Madonna en la portada fue arriesgado. Hoy es estándar.
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Impulsó carreras como las de Beyoncé, Serena Williams, Zendaya, Timothée Chalamet y las hermanas Hadid. Pero también cambió las reglas del juego: convirtió a la portada de Vogue en un estatus de validación cultural.
Su legado mediático
De personaje público a meme
En tiempos recientes, Anna Wintour se volvió también materia prima para memes y parodias, desde TikToks sobre su supuesta “mirada de desaprobación” hasta imitaciones de su estilo robótico y frío. Sin embargo, siempre se mantuvo en control.
Lo que para otros sería burla, en ella fue consolidación: es tan icónica que no importa si es temida o adorada, solo que todo el mundo sabe quién es.
Su legado en la TV y el arte
Apareció como ella misma en series como Ugly Betty y Gossip Girl.
Fue inspiración para personajes en Sex and the City.
En el arte contemporáneo, es referencia constante en museos y editoriales, tanto como curadora como musa.
El fin de una era
Anna Wintour no solo dictó la moda, definió la forma en la que la cultura pop la vive y la consume. Su renuncia como editora de Vogue marca el cierre de una era donde una sola mujer podía decidir qué sería tendencia… y qué no.