La controversia en torno a los corridos tumbados volvió a encenderse luego de que Junior H acudiera a declarar ante autoridades de Jalisco por presunta apología del delito. La reacción de Natanael Cano no se hizo esperar y abrió un nuevo capítulo en el debate sobre la libertad artística en México.
El intérprete sonorense expresó su inconformidad en redes sociales tras conocerse que Junior H fue citado por la Fiscalía de Jalisco debido a la interpretación del tema “El Azul” durante su presentación en las Fiestas de Octubre, canción que hace alusión a un personaje vinculado al crimen organizado.
Según la información difundida por la autoridad, se inició una carpeta de investigación por posibles conductas que podrían considerarse promoción del delito.
En una historia de Instagram, Cano escribió: “Qué gobierno tan ridículo el de mi país. Qué vergüenza. Todo por cantar música.” La postura del cantante generó una ola de reacciones entre sus seguidores y dentro de la industria del regional mexicano.
Puntos clave del caso:
La Fiscalía citó a Antonio “N.” (Junior H) para declarar sobre su presentación.
La investigación se centra en posible apología del delito en un espectáculo público.
La reacción de Cano encendió el debate sobre censura en la música.
Posteriormente, Natanael Cano publicó un video para ahondar en su inconformidad, donde advirtió sobre los riesgos de aceptar restricciones al contenido musical.
El cantante afirmó: “Primero es que nos digan qué cantar, luego qué vestir… así empiezan estos.”
El mensaje reavivó la conversación nacional sobre los límites entre regulación y censura, especialmente en un género donde las referencias a figuras del crimen son frecuentes.
Mientras algunos consideran necesarias estas medidas, otros artistas sostienen que podrían limitar la evolución y autenticidad de los corridos tumbados.
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