Lejos del escenario, el artista puertorriqueño recorrió calles, museos y espacios emblemáticos, y compartió en Instagram una mirada íntima de su paso por la capital, publicada el 24 de diciembre.
Las historias revelaron trayectos diurnos y nocturnos entre el hotel y el estadio, donde el cantante se dejó llevar por la vida cotidiana: tacos al paso, artistas callejeros, contrastes urbanos, zonas poco iluminadas y escenas que captaron su atención y curiosidad.
Museos y memoria cultural
Entre sus paradas destacaron el Museo Nacional de Antropología y la Casa Azul de Frida Kahlo, en Coyoacán. Dos espacios clave para entender la identidad mexicana, que Bad Bunny documentó con respeto y asombro, reforzando su interés por la historia y el arte del país.
El recorrido incluyó el Bosque de Chapultepec, entre la primera y segunda sección, donde grabó el carrusel ubicado en el corazón del parque. También transitó por Paseo de la Reforma, una de las avenidas más icónicas de la ciudad.
Una peregrinación inesperada
En Reforma, el cantante se topó con una peregrinación rumbo a la Basílica de Guadalupe, probablemente cercana a sus primeras fechas de concierto.
La escena —fieles avanzando con devoción— quedó registrada como uno de los momentos más simbólicos de su visita.
Además de las imágenes, Bad Bunny dedicó un mensaje emotivo a México. Agradeció el cariño recibido durante años, describió al país como inspirador y prometió regresar.
“Estas semanas en su linda tierra me las llevo por siempre en la memoria… Me inspiran con su cultura, su pasión y el corazón de su pueblo”, escribió, cerrando con un contundente: “¡Viva México!”.
El paso de Bad Bunny por CDMX no solo dejó conciertos multitudinarios, sino un diálogo cultural que el artista asegura seguirá contando.
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Bad Bunny se enamora de CDMX: museos, tacos, Chapultepec y hasta una peregrinación en Reforma. Tras 8 shows llenos, dejó un mensaje claro: “¡Viva México!” ❤️ pic.twitter.com/pJSVUyvx2q