El pleno de la Cámara de Diputados autorizó la licencia por tiempo indefinido solicitada por, el también actor y productor, Sergio Mayer Bretón para integrarse a la sexta temporada de La Casa de los Famosos, producción de Telemundo.
La decisión se tomó el17 de febrero en San Lázaro y tiene efecto inmediato. Mayer podrá ausentarse hasta cuatro meses si llega a la final del programa, sin perder su escaño.
La ley contempla esta figura: al solicitar licencia, el diputado titular suspende funciones y su suplente asume plenamente el cargo.
En este caso, el lugar será ocupado por Luis Morales Flores, representante de la Cuarta Circunscripción en la Ciudad de México, quien participará en votaciones clave como la reforma electoral y la reducción de la jornada laboral a 40 horas.
La respuesta es no. En México, la suplencia garantiza continuidad legislativa.Sergio Mayer podrá reincorporarse cuando concluya su participación televisiva, siempre que la Legislatura siga en funciones. Su periodo termina el 31 de agosto de 2027.
Durante la licencia, se suspenden la dieta y prestaciones del legislador titular.En 2026, la dieta mensual ronda los 79 mil pesos, con apoyos que pueden elevar el ingreso total por encima de 150 mil pesos. Mientras tanto, el suplente asume derechos y obligaciones.
La coincidencia entre su salida y la discusión de reformas impulsadas por la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo detonó críticas en redes sociales.
Usuarios cuestionan la compatibilidad entre una responsabilidad pública y un proyecto mediático de alto perfil.
Aunque la licencia es legal, persiste el debate ético. En lo que va de la LXVI Legislatura, Mayer ha presentado cinco iniciativas; ninguna ha sido aprobada.
Del Congreso al foro
No es la primera vez que Mayer entra a la casa. En la edición mexicana del reality —transmitida por TelevisaUnivision— llegó a la final como parte del llamado “Team Infierno”. Ahora reaparece como “habitante sorpresa” en la versión estadounidense.
Vestido de negro y con lentes oscuros, lanzó un mensaje que reavivó su personaje mediático: promete “hacer un infierno” dentro del programa.
Mientras las cámaras lo siguen 24/7, en el Congreso su curul ya tiene relevo. El ruido no está en la legalidad, sino en la percepción pública: ¿puede un legislador alternar entre tribuna política y espectáculo sin costo político?