Valores, legado y regreso: la entrevista con Guillermo Hermoso de Mendoza tras su recuperación
Guillermo Hermoso de Mendoza se prepara para reaparecer en San Juan del Río el 25 de diciembre / Foto: Jorge Pérez
Guillermo Hermoso de Mendoza reaparece con fuerza y comparte cómo enfrenta los retos de su profesión, la conexión con sus caballos y los valores que defiende en la tauromaquia
“Ya feliz, feliz de regresar, de salir de un macho muy duro… Al final es un contratiempo más de la vida y el darle la vuelta, el conseguir estar otra vez haciendo lo que me gusta, el poder reaparecer este 25 en San Juan del Río”, así lo expresó Guillermo Hermoso de Mendoza tras superar una meningoencefalitis que lo mantuvo hospitalizado en México. Con la mente puesta en su regreso a los ruedos, el joven rejoneador compartió en entrevista exclusiva cómo ha sido este proceso, la preparación que requiere su profesión, los valores de la tauromaquia y los retos que le esperan en 2026.
Hermoso de Mendoza explicó que la preparación para una corrida comienza meses antes:
“Es una preparación larga desde mucho tiempo antes porque los caballos hay que ir domándolos, preparándolos físicamente y mentalmente, que estén unidos a ti para que el jinete y el caballo sean armónicos, sean uno. Tenemos 20 caballos aquí y es mucho trabajo diario desde mucho tiempo atrás”.
Reconoció que la enfermedad afectó su ritmo:
“Estos meses atrás me ha costado un poco más por la enfermedad, estuve casi entre el hospital y enfermo veinte, veinticinco días, entonces he perdido un poco la dinámica, pero estos días estamos trabajando duro”.
La evolución de los caballos: “Como un futbolista en la cantera”
Hermoso de Mendoza comparó el proceso de formación de los caballos con el desarrollo de un futbolista:
“Es un poco igual, el proceso de un futbolista empieza en la cantera, va en juvenil… Con los caballos pasa lo mismo. Algunos son muy precoces, los vas domando y evolucionan a una velocidad altísima. De repente dices: ya está listo para torear, ya ha toreado unas vacas, ya lo está haciendo a un nivel correcto, quizás no estelar, pero sí para debutar”.
Sin embargo, no todos los caballos siguen el mismo ritmo:
“Hay otros que creemos que no nos van a servir, se quedan uno o dos años y de repente, cuando los volvemos a montar, han agarrado una madurez increíble. Cada caballo es como una persona, tiene su personalidad, su forma de sentir”.
La conexión con los caballos: “Algo muy difícil, pero muy bonito”
Para Guillermo, la relación con los caballos es algo que lleva en la sangre:
“Me tocó genético porque mi abuelo y mi papá tienen esa conexión. Es algo del día a día y de sensibilidad, de llegar a comprender qué es lo que sienten, porque no hablan. Saber cómo sienten y qué te piden en cada momento es muy difícil, pero muy bonito cuando lo consigues”.
El peso del legado y la búsqueda de identidad
Foto: Jorge Pérez
Ser hijo de Pablo Hermoso de Mendoza, considerado el mejor rejoneador de todos los tiempos, es un orgullo y un reto:
“Gracias a Dios me ha ido muy bien, también por su exigencia y consejos. Pero sí hay momentos duros, comparaciones, críticas… Hoy en día en redes sociales es muy fácil criticar sin saber el daño que hace. Llegó un punto en el que reflexioné: hago lo que más me gusta, disfruto, y me vale más lo que digan. Intento poner mi personalidad en el ruedo y seguir mi camino”.
Los momentos más difíciles en la profesión
Aunque su carrera ha sido exitosa, Guillermo reconoce que el rejoneo es una profesión dura:
“Llevamos a una corrida 10 caballos y solo la preparación es algo duro. Quizás el momento más difícil es cuando no salen las cosas, cuando no consigues darle al público lo que venía a buscar, porque al final nos debemos a la afición. También los percances son complicados, gracias a Dios no he tenido muchos, pero son parte de la profesión”.
Agrega que lo más doloroso no siempre son los accidentes, sino la sensación de no cumplir con la expectativa del público:
“Quizás la parte que más he sentido alguna vez ha sido la vez que no he conseguido darle a la afición lo que venía buscando”.
Rituales antes de salir al ruedo
Sobre cómo maneja los nervios antes de una corrida, Guillermo confiesa que no es muy supersticioso, aunque tiene un gesto especial:
“En el hotel, cuando me estoy vistiendo, pongo una pequeña capilla en la habitación. Luego ya me meto en la acción e intento controlar los nervios y gestionar todo”.
Los valores de la tauromaquia
Para Guillermo, la tauromaquia es más que un espectáculo:
“Creo que la tauromaquia tiene unos valores que se están perdiendo en la sociedad. El primero, la verdad: el toro pone a todo el mundo en su sitio. Por mucho que tú quieras ser hijo de alguien, el toro manda. Nos jugamos la vida y el toro también. Además, la honestidad, el respeto… Hoy en día los niños no saben ni de dónde viene la comida, creen que todo está en el súper. La tauromaquia mantiene valores que son su esencia”.
Planes para 2026: “Volver a la normalidad”
Foto: Jorge Pérez
Tras la enfermedad, Guillermo se enfoca en recuperar su ritmo:
“Ha sido un reto inesperado y no deseado, pero son cosas de la vida. Mi objetivo más cercano es volver a la normalidad, volver el 25 a torear en San Juan del Río. Dios quiere que 2026 sea un año muy importante: lo arrancaré el día 1 en Mérida y después tengo muchos festejos en México y España”.
Un mensaje para la afición
“Mandarles un saludo, invitarlos a la corrida el 25 de diciembre en San Juan, que ojalá con dos figurones del toreo como son El Payo y Diego San Román podamos vivir un bonito día de Navidad y disfrutar de una gran corrida”.
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