La historia del remo latinoamericano cambió este 28 de enero. El equipo Oceanida, integrado por cuatro remeras mexicanas, se convirtió en el primer conjunto latinoamericano en cruzar remando el Océano Atlántico, una hazaña deportiva y humana que concluyó en el Caribe tras 45 días, una hora y 35 minutos de travesía.
Eugenia Méndez, Ana Lucía Valencia, Andrea Gutiérrez y Lucila Muriel tocaron tierra en Antigua, luego de recorrer 3 mil millas náuticas (4 mil 828 kilómetros) desde La Gomera, España.
Al llegar, ondearon la bandera mexicana y entonaron “Ojalá”, de Silvio Rodríguez, canción que se convirtió en su himno durante el viaje.
Oceanida hizo historia como el primer equipo latinoamericano en lograr el cruce. Foto: Oceanida
El último tramo de una travesía histórica
Las últimas remadas ocurrieron pasadas las 06:30 horas (tiempo del centro de México), entre aplausos y gritos de quienes se congregaron para presenciar el final de la expedición.
Minutos después, las atletas levantaron los brazos desde su embarcación y posaron con el letrero que certificó su cruce transatlántico.
Tras más de 45 días en el mar, el arribo estuvo marcado por abrazos con familiares y amigos, y por el grito unánime de “¡Viva México!”, que selló un logro sin precedentes para el deporte nacional.
Ana Lucía Valencia fue la primera en compartir palabras al llegar a tierra firme. Reconoció la dimensión emocional del reto y la fortaleza del grupo para mantenerse unido durante semanas de incertidumbre, cansancio y aislamiento.
A lo largo del recorrido, Oceanida documentó su día a día en redes sociales: desde rutinas básicas hasta momentos de baile y canto, una dinámica que, según explicaron, fue clave para sobrellevar los momentos más duros.
Lucila Muriel destacó el valor emocional de la experiencia y la manera en que el mar puso a prueba sus límites.
Eugenia Méndez, por su parte, habló de episodios de tormenta durante la última semana, que exigieron concentración, resistencia física y una enorme fortaleza mental.
Andrea Gutiérrez subrayó que la preparación previa fue determinante para completar el cruce, mientras que el equipo coincidió en que la travesía transformó su manera de entender el deporte, la convivencia y la vida.