Seattle Seahawks no olvidó 2015. Aquella derrota ante New England Patriots quedó marcada como una herida abierta en la historia reciente de la franquicia. El Super Bowl 60 ofreció algo más que un campeonato: ofreció la oportunidad de ajustar cuentas.
Éste no fue un partido más para Seattle. Fue el reencuentro con una derrota que marcó a la franquicia en 2015, cuando Patriots les arrebató el título en los últimos segundos en una de las finales más recordadas de la NFL.
Durante más de una década, aquella jugada quedó como símbolo de lo que pudo ser y no fue.
Este nuevo enfrentamiento no sólo reavivó la rivalidad, también ofreció la posibilidad de reescribir la historia.
Seahawks celebran el título tras vencer 29-13 a Patriots. Foto: Especial
Esta vez, Seattle llegó con una defensa sólida, mayor madurez competitiva y la determinación de no repetir errores. La revancha no era un discurso: era una deuda pendiente y los Seahawks no la dejaron pasar.
Con una actuación defensiva de alto nivel y una ejecución precisa en equipos especiales,Seattle venció 29-13 a los Patriots en la edición 60 del Super Bowl. No fue un partido de remontadas dramáticas. Fue un ejercicio de control.
Desde el primer cuarto, Seattle dejó claro el plan: presión constante y cero concesiones. Jason Myers abrió el marcador con gol de campo y comenzó a construir una ventaja que, aunque parecía corta, era estratégica.
El pateador firmó una noche perfecta con cinco goles de campo. Cada intento convertido obligó a Patriots a jugar contrarreloj, a forzar decisiones y a arriesgar más de lo previsto.
Al medio tiempo, Seattle ya dominaba el ritmo. No necesitaba espectacularidad; necesitaba precisión. Y la tuvo.
La defensa de Seattle limitó al ataque de New England. Foto: Especial
El golpe que cerró la herida
El momento que terminó de inclinar la balanza llegó en el último cuarto. Sam Darnold encontró a AJ Barner para el primer touchdown del encuentro.
El marcador se disparó a 19-0 y, con ello, se encendió la memoria colectiva: esta vez no habría error en la yarda final.
New England respondió con touchdown y punto extra, pero Seattle mantuvo el control emocional y táctico.Myers sumó su quinto gol de campo para el 22-7 y, minutos después, otro touchdown amplió la ventaja a 29-7.
Los Patriots recortaron distancia con la conexión entre Drake Maye y Rhamondre Stevenson, dejando el 29-13 definitivo. El reloj hizo el resto.
Seattleno sólo ganó un trofeo. Cerró un ciclo que llevaba más de una década abierto. En la NFL, pocas cosas pesan tanto como la memoria. Los Seahawks jugaron con ella, la enfrentaron y finalmente la transformaron en campeonato.