Querétaro se colocó este martes en el mapa mundial del futbol al convertirse en uno de los municipios del país seleccionados para recibir el trofeo original de la FIFA World Cup, una de las piezas más emblemáticas del deporte global.
La visita formó parte del tour nacional que busca acercar este símbolo a las y los aficionados y celebrar el camino rumbo al Mundial 2026.
“Hoy es un día de fiesta para Querétaro”: Felifer Macías
Durante el acto de presentación, el alcalde de Querétaro, Felifer Macías, destacó el significado que tiene para la ciudad ser sede de una de las pocas exhibiciones permitidas por la FIFA:
“Hoy es un día de fiesta para Querétaro. Una vez más, literalmente nos ponemos a nivel mundial. El gobernador dijo: ‘hay que llevar a Querétaro al siguiente nivel’, y lo estamos logrando en equipo.
De los dos mil quinientos municipios que tiene el país, solo diez recibirán este Tour del trofeo original de la Copa del Mundo. Eso nos manda un mensaje muy bonito de lo que representamos para México y para el mundo”.
La llegada del trofeo no solo representó un momento de celebración para la afición, sino también un reconocimiento al crecimiento de Querétaro como punto estratégico en la organización de eventos deportivos, culturales y de entretenimiento.
Foto: Joaquín M. Lee
Una experiencia para las familias queretanas
Desde la iniciativa privada también se destacó el valor simbólico del tour. Lourdes Semaan Bissar, gerente de Asuntos Regulatorios y Relaciones Institucionales de Coca-Cola FEMSA, expresó el sentido de comunidad que acompaña a esta gira:
“Invitamos a todas las familias queretanas a disfrutar esta experiencia, a sentir la emoción del futbol y a tomarse la foto con el trofeo original de la Copa Mundial de la FIFA. Que este momento nos recuerde que la comunidad, la colaboración y la esperanza también forman parte del camino hacia la Copa Mundial de la FIFA 2026”.
Un día para celebrar al futbol
La visita del trofeo transformó a Querétaro en un punto de encuentro para niñas, niños, jóvenes y aficionados que por primera vez pudieron estar tan cerca de uno de los íconos más reconocidos del deporte mundial.
Más allá de las fotografías y la emoción colectiva, el evento dejó una reflexión clara: el futbol continúa siendo un elemento que une generaciones, historias y territorios, capaz de convocar a miles alrededor de una misma pasión.
Por un día, Querétaro no solo recibió un trofeo: recibió el espíritu mundialista.