El uso excesivo del internet, y particularmente de las redes sociales, en menores de edad y por tiempo prolongado, ha generado cambios en sus capacidades cerebrales.
Según los expertos, diversos estudios han demostrado la pérdida de capacidad de concentración y de prestar atención, así como la de leer y escribir textos largos.
El 83 por ciento de los niños en México usan internet en su casa o en cualquier otro lugar.
El consumo promedio de contenidos de internet es de 3 horas diarias; y el principal uso que hacen de esta tecnología es para ver redes sociales y mensajería instantánea
Diversos estudios internacionales, señalan que el uso de redes sociales puede causar efectos negativos, no sólo por la adicción que puedan generar debido a los circuitos relacionados con las recompensas, sino porque los niños y adolescentes están aprendiendo de manera diferente.
Aunado a esto, pueden mostrarse agresivos, introvertidos e individualistas; pero además, el cerebro no desarrolla por completo el lóbulo frontal, la sección que controla los pensamientos más complejos y la capacidad de planificación.
La tecnología incita a los niños y adolescentes a seguir siempre adelante, en lugar de parar para reflexionar.
En contra parte, un estudio de la Asociación Española de Neuroeconomía señala que el consumo del internet en menores de edad puede generar efectos altamente positivos que van desde el desarrollo de nuevas conexiones cerebrales, hasta la creación de nuevos métodos de aprendizaje. Y esto es porque el cerebro tiene la suficiente plasticidad para adaptarse.
Ante estos estudios, La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que los niños menores de 5 años no pasen más de 1 hora al día al frente de cualquier tipo de pantalla.
Cómo pueden afectar las redes sociales al cerebro del niño y adolescente:
Se vuelven neurológicamente más sensibles a las recompensas y castigos sociales.
Altera la anatomía del cerebro.
Cambios en los volúmenes en la morfología cerebral similares a los relacionados con otras adicciones.