¿Compras de forma compulsiva?, más allá de una manía es un trastorno, la onomanía es también una adicción que se compara con el consumo de alcohol o drogas.
Se conoce como oniomanía; y es un trastorno que afecta al 6% de los mexicanos, principalmente mujeres.
No se trata de un simple gusto por las compras, sino de una necesidad imperiosa, casi irracional, de adquirir objetos, incluso innecesarios.
La compra produce una sensación de placer momentánea, seguida de culpa, remordimiento e incluso depresión.
No solo afecta el bolsillo, también impacta la salud mental y emocional de quien la padece.
Las consecuencias van más allá del desequilibrio financiero, causando estrés, ansiedad e incluso depresión.
A nivel económico, las repercusiones son alarmantes. Se estima que los oniómanos gastan hasta un 30% más que el promedio en compras impulsivas, llevándolos a endeudarse y comprometer su estabilidad financiera a largo plazo.
Los jóvenes y adultos jóvenes son el grupo más vulnerable, siendo las redes sociales y la presión del consumismo los principales desencadenantes.
La facilidad de acceso a tarjetas de crédito y el bombardeo constante de ofertas exacerban el problema.
Este trastorno representa uno de los problemas actuales más graves, pues social y culturalmente se promueve tener bienes materiales y un estatus que nos haga sentirnos mejores personas o incluso más atractivos.
Consecuencias de la onomanía
Económicas: deudas impagables
Afectaciones a la salud mental y física
Ansiedad
Baja autoestima
Problemas de pareja
Aislamiento social
¿Cómo se origina?
Por una conducta repetitiva que genera una fuerte dosis de satisfacción y placer, hasta que finalmente se acaba convirtiendo en un hábito que termina en compulsión.
porque la persona no se siente capaz de afrontar algún aspecto de su realidad, o bien no sabe hacer frente a los problemas personales que le abruman.
Características de la oniomanía
Los compradores compulsivos suelen comprar muchas cosas que no necesitan.
Estas personas suelen vivir endeudadas, gastando siempre más de lo que ganan.
El placer que les produce comprar puede ser el mismo que la bebida para un alcohólico.
La persona compradora compulsiva llega a adquirir cosas inútiles o repetidas que nunca llegará a usar.
¿Cómo las compras compulsivas dañan tu salud financiera?
Haces mal uso de nuestros ingresos
Acumulas deudas llevándote a un sobreendeudamiento.
Pones en riesgo tu patrimonio.
Podría provocarte problemas legales, familiares e interpersonales.
¿Cómo se trata?
Instituciones como la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) ofrecen asesoramiento gratuito para controlar los gastos y evitar abusos por parte de proveedores.
Además, la terapia psicológica y el apoyo de grupos de autoayuda son herramientas efectivas para combatir esta adicción silenciosa.
Recomendaciones para no caer en gastos compulsivos:
Evita ir de compras en un estado eufórico o ansioso.
Los consumidores se dejan llevar por sus impulsos cuando están emocionados, aburridos, enfadados, tristes o incluso, intoxicados.
Elabora un presupuesto.
Realizarlo te permitirá conocer tu capacidad de pago o endeudamiento y así establecer un límite en tus compras.
Planea tus compras y apégate a la lista.
No te dejes llevar por la emoción de las ofertas para no terminar comprando más de lo planeado.
Reestructura tu deuda.
Te ayuda a disminuir el monto de tu deuda e incluso eliminar los intereses generados por ésta.
Las cuatro fases de la compra compulsiva
Anticipación
Surgen pensamientos, preocupaciones e impulsos en relación a un producto en concreto o sobre el hábito de comprar.
Preparación
Se comienzan a tomar decisiones sobre dónde se comprará el producto y cómo se hará el pago.
Compra
Lo viven como una experiencia muy excitante y placentera.
Gasto y decepción
Una vez hecha la compra y gastado el dinero surge una sensación de desilusión con uno mismo junto con sentimientos de culpabilidad, rencor e ira.