Después de varios días de incertidumbre, autoridades lograron detener en Morelia, Michoacán, a Gustavo Alfredo “N”, chofer del autobús de la línea Herradura de Plata que fue arrollado por un tren de carga en el paso ferroviario de la carretera Atlacomulco-Maravatío.
El choque, ocurrido el pasado 8 de septiembre, dejó un saldo trágico de 10 personas muertas y más de 50 hospitalizadas.
La Fiscalía General de Justicia del Estado de México (FGJEM) informó que la captura fue posible gracias a la colaboración con la Fiscalía General de Michoacán (FGM), que ejecutó un operativo para ubicar al presunto responsable, quien había escapado tras el accidente.
En las primeras horas después de la tragedia, circuló la versión de que el chofer había muerto en el impacto, pues no se encontraba entre los sobrevivientes.
Sin embargo, la autoridad aclaró posteriormente que no estaba hospitalizado ni en la lista de lesionados, lo que abrió la sospecha de que había huido.
Mediante trabajos de inteligencia, la FGJEM rastreó su posible paradero en Michoacán y pidió apoyo a la FGM para concretar la detención.
Fue hasta la mañana del domingo cuando se confirmó la captura de Gustavo Alfredo “N” en la ciudad de Morelia.
El sujeto fue trasladado de inmediato a una agencia regional del Ministerio Público, donde quedó a disposición de la justicia.
La FGJEM señaló que el conductor enfrentará cargos por homicidio y lesiones, debido a su presunta responsabilidad en el accidente que partió el autobús en dos y provocó uno de los siniestros carreteros más graves de los últimos años en la región.
Justicia para las víctimas
Las familias de los fallecidos y heridos esperan que el proceso judicial avance con firmeza.
La tragedia, además de exponer la vulnerabilidad de los pasos ferroviarios en la zona, abrió un debate sobre la responsabilidad de los conductores de transporte público y la necesidad de reforzar las medidas de seguridad en cruces de trenes.