Un operativo de inspección ambiental realizado en la Reserva de la Biósfera Sierra Gorda, en Querétaro, derivó en aseguramientos, clausuras y la detección de delitos contra el medio ambiente, entre ellos tala ilegal, cambio de uso de suelo y explotación de recursos sin autorización.
Las acciones fueron encabezadas por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) entre el 25 y el 27 de febrero, con apoyo de autoridades federales y municipales.
Durante los recorridos se localizaron 57 árboles talados ilegalmente, un aserradero clandestino, extracción irregular de material pétreo y transporte de madera sin documentación legal.
El operativo se desplegó en varios puntos de los municipios de Peñamiller y Pinal de Amoles, dentro del área natural protegida considerada una de las zonas de mayor biodiversidad en el centro del país.
El primer hallazgo ocurrió el 25 de febrero en el ejido Maguey Verde, en Peñamiller, donde inspectores detectaron 57 árboles de pino, encino y madroño talados de manera ilegal.
Los ejemplares fueron georreferenciados para documentar el daño ambiental, registrando un volumen aproximado de 85.5 metros cúbicos de madera. Las autoridades iniciaron un procedimiento administrativo para sancionar a los responsables, quienes ya se encuentran identificados.
Ese mismo día, en el municipio de Pinal de Amoles,se aseguró una camioneta tipo pick-up que transportaba leña de aile y puntales de cedro sin acreditar su procedencia legal, por lo que tanto el vehículo como el producto forestal quedaron bajo resguardo.
Inspectores de Profepa aseguraron un aserradero clandestino que operaba sin permisos en Pinal de Amoles. Foto: Profepa
Extracción ilegal de arena y obras sin permiso
Las inspecciones continuaron el 26 de febrero en el cauce del río Extoraz, también en Peñamiller, donde fue asegurado un camión utilizado para extraer arena sin autorización ambiental.
En el lugar se decomisaron 12 metros cúbicos de material pétreo y una criba utilizada para su procesamiento.
Ese mismo día se detectó una obra civil irregular en el arroyo “La Picuda”, en la comunidad de Agua Fría. La estructura consistía en ocho gaviones metálicos construidos para desviar el cauce del arroyo, lo que provocó exposición de raíces de mezquite y alteraciones en el flujo del agua.
Al no contar con permisos de impacto ambiental emitidos por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, las autoridades ordenaron la clausura inmediata de las obras.
El 27 de febrero, inspectores detectaron otro foco de actividad ilegal en la comunidad de San Gaspar, municipio de Pinal de Amoles.
En el sitio se descubrió un centro de almacenamiento de madera que operaba como aserradero clandestino dentro del área natural protegida.
Durante la inspección se aseguraron 9.78 m³ de leña de pino y encino, 1.49 m³ de madera aserrada y 2.16 m³ de madera procesada, además de un aserradero tipo carro de empujón.
Ese mismo día también se detectó cambio de uso de suelo en terrenos forestales en una superficie de aproximadamente 1,250 metros cuadrados, donde fue removida vegetación de bosque de pino-encino sin autorización, motivo por el cual el sitio fue clausurado.
Las autoridades advirtieron que delitos como la tala ilegal, el cambio de uso de suelo o el transporte de madera sin permisos pueden ser sancionados conforme a la legislación forestal y al Código Penal Federal.
Con este operativo, la Profepa busca frenar actividades que amenazan la biodiversidad y reforzar la vigilancia ambiental en una de las reservas naturales más importantes del país.
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EL DATO
La Reserva de la Biósfera Sierra Gorda fue decretada en 1997 y forma parte del programa “El Hombre y la Biosfera” de la UNESCO desde 2001.
Se trata del Área Natural Protegida más grande de Querétaro y uno de los corredores biológicos más importantes de la Sierra Madre Oriental, donde convergen ecosistemas como bosques de pino-encino, selva baja caducifolia y bosque mesófilo de montaña.