Con su velamen extendido y el pabellón mexicano ondeando en lo alto, el Buque Escuela ARM Cuauhtémoc inició su regreso a México desde el Hudson River Park de Nueva York, tras superar las reparaciones y pruebas que siguieron al trágico accidente ocurrido en mayo, cuando colisionó con el puente de Brooklyn, dejando dos tripulantes fallecidos y veinte heridos.
El “Caballero de los Mares” zarpa con más de 150 cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar, retomando su misión formativa dentro del Crucero de Instrucción “Consolidación de la Independencia 2025”, suspendido tras el siniestro.
“Una Armada que no se rinde”: mensaje desde Veracruz
El secretario de Marina, almirante Raymundo Pedro Morales, anunció con emoción el zarpe del buque durante la ceremonia por el 204 aniversario de la Armada de México, celebrada en Veracruz.
“Nuestro buque escuela navega con todo el aparejo, con nuestro pabellón en lo alto y con el espíritu más fortalecido que nunca”, afirmó Morales.
El mando naval subrayó que el Cuauhtémoc es símbolo de la fortaleza mexicana, una representación viva del trabajo en equipo, el honor y la disciplina que caracterizan a la Armada:
“Los mares de la Patria lo esperan, porque en sus cubiertas viajan mexicanas y mexicanos que saben transformar la adversidad en aprendizaje”.
Reparaciones integrales y pruebas superadas
Durante casi cinco meses en Estados Unidos, el buque fue sometido a un proceso exhaustivo de reparación estructural y verificación técnica para garantizar su seguridad y operatividad.
El sistema de gobierno y navegación, en modo normal y de emergencia.
Los equipos de comunicación y propulsión auxiliar.
El sistema de propulsión a vela, probado en resistencia y estabilidad.
La Secretaría de Marina (Semar) confirmó que todas las pruebas se superaron con éxito, declarando a la embarcación lista para retomar sus misiones de instrucción y representación internacional.
Ceremonia y homenaje a los caídos
El zarpe oficial fue presidido por el almirante Francisco Guillermo Escamilla Cazares, quien encabezó la ceremonia en representación del titular de Marina.
Durante el acto, se rindió homenaje a los dos cadetes fallecidos y se reconoció la valentía de toda la tripulación.
“Todos los marinos enfrentan riesgos en puerto y en la mar. Su preparación los hace fuertes para recuperar la operatividad de sus buques lo antes posible”, señaló Escamilla.
El regreso del Cuauhtémoc a México no solo marca la recuperación de una embarcación insignia, sino también un acto de resiliencia nacional. En cada vela ondea el recuerdo de quienes dieron su vida en cumplimiento del deber, y la esperanza de una Armada que sigue navegando con rumbo firme.
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El “Embajador de los Mares” se prepara ahora para surcar nuevamente aguas mexicanas, llevando un mensaje claro: México no se hunde, México navega.