La osa Mina, rescatada del zoológico La Pastora en Nuevo León, continúa en estado crítico bajo los cuidados de la Fundación Invictus.
A pesar de los esfuerzos constantes de los especialistas, su organismo sigue debilitado por la desnutrición severa y los problemas cardíacos derivados de años de maltrato y abandono.
El equipo veterinario asegura que, aunque Mina presenta avances, su recuperación será lenta y requiere atención integral diaria.
“Cada día es una batalla”, comentan los cuidadores, quienes insisten en su alimentación con suplementos y medicación estricta.
Mina recibe agua con electrolitos, ácido fólico y suplementos de hierro que ayudan a estabilizar sus niveles nutricionales.
Además, se aplican tratamientos dérmicos con aceites terapéuticos para regenerar su piel, afectada por lesiones profundas, especialmente en una de sus patas traseras.
Los avances son visibles y los mismos procedimientos se aplicarán progresivamente en otras áreas de su cuerpo.
Aunque la osa Mina pesa apenas 28 kilos y se resiste en ocasiones a comer o tomar su medicación, los cuidadores destacan cambios alentadores: ya puede moverse fuera de la incubadora, explorar un espacio más amplio, y disfrutar de su cama de paja, donde muestra signos de tranquilidad.
Sus garras fueron recortadas y recuperó parcialmente la visión que antes tenía obstruida, lo que le permite caminar y explorar con mayor facilidad.