En medio del paro nacional de 72 horas encabezado por la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, la presidenta Claudia Sheinbaum dejó claro que no habrá reunión directa con la dirigencia disidente. El canal de interlocución, insistió, se mantiene abierto a través de la Secretaría de Educación Pública.
“Hay diálogo permanente, no es nuevo”, afirmó, al subrayar que las mesas de trabajo continúan en distintos niveles institucionales, incluyendo autoridades estatales y la Secretaría de Gobernación.
La mandataria reconoció que existen demandas legítimas del magisterio, pero advirtió que no todas son viables.
“Hay peticiones que simplemente no alcanzan con el presupuesto”, sostuvo, al tiempo que descartó medidas que impliquen presiones fiscales adicionales.
Entre los reclamos centrales de la CNTE destacan la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, mejoras salariales y la reactivación de una mesa directa con la presidencia.
Sin embargo, el gobierno federal mantiene su postura: avanzar solo en lo financieramente posible.
Mientras tanto, la CNTE elevó el tono. Dirigentes del movimiento amagaron con escalar sus acciones incluso durante el contexto del Mundial de Futbol 2026 si no hay respuestas concretas.
Las movilizaciones ya se extienden en más de 20 estados con marchas, bloqueos y toma de instalaciones públicas.
En la Ciudad de México, contingentes partieron del Ángel de la Independencia hacia el Zócalo, acompañados de acciones simbólicas frente a embajadas.
Claudia Sheinbaum marcó distancia con administraciones pasadas y defendió al gremio docente.
“No se les criminaliza”, dijo, al recordar que durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador se avanzó en la basificación de casi un millón de maestros y en mejoras al sistema de pensiones.
Aun así, insistió en que cualquier mejora deberá ajustarse a la realidad financiera del país, donde una parte sustancial del gasto se destina a programas sociales.
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EL DATO
El conflicto entra en una fase de tensión contenida: por un lado, un gobierno que acota el margen de maniobra presupuestal; por otro, un magisterio organizado que amenaza con escalar su presión. Por ahora, el diálogo sigue, pero no en el nivel que exige la CNTE.