La presidenta Claudia Sheinbaum extendió una invitación al rey Felipe VI para asistir al Mundial 2026, en un movimiento que trasciende lo deportivo y apunta a recomponer la relación bilateral.
El torneo, que México coorganiza con Estados Unidos y Canadá, se convierte así en un escenario simbólico para tender puentes entre dos países que en los últimos años han transitado por momentos de tensión.
Un gesto tras palabras clave
La invitación ocurre días después de que el monarca español reconociera públicamente que durante la conquista de América hubo “mucho abuso”. Sin tratarse de una disculpa formal, la declaración fue interpretada en México como una señal de apertura.
Desde la Casa Real,el gesto fue recibido con interés. Aunque no hay confirmación de asistencia, se destacó el carácter amistoso de la relación entre ambas naciones.
Las relaciones entre México y España se enfriaron en 2019, cuando el entonces presidente Andrés Manuel López Obrador solicitó una disculpa por los agravios de la Conquista, petición que fue rechazada por el gobierno de Pedro Sánchez y la monarquía.
Desde entonces, el vínculo institucional se mantuvo distante, con intercambios limitados en el plano político.
Mundial 2026, oportunidad de reencuentro
En la carta enviada al monarca, Sheinbaum planteó el Mundial como una ocasión para reconocer la profundidad de los lazos entre ambos países: una relación atravesada por la lengua, la cultura y una historia compartida que, pese a sus tensiones, sigue marcando el presente.
El evento deportivo aparece así como una plataforma para relanzar el diálogo en un contexto más favorable.
La invitación también coincide con otro posible movimiento: la eventual asistencia de Sheinbaum a la Cumbre Iberoamericana 2026. De concretarse, sería un paso relevante hacia la normalización de la relación diplomática.
La mandataria no descartó su participación, aunque señaló que su agenda internacional aún está en definición.
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EL DATO
El intercambio de gestos —declaraciones, invitaciones, posibles encuentros— apunta a una etapa de reacomodo entre México y España. Sin anuncios formales ni acuerdos concretos, el tono comienza a cambiar.
El Mundial 2026 podría convertirse en algo más que futbol: un punto de inflexión en una relación marcada por la historia, pero abierta a nuevas lecturas.