Lo que comenzó como trabajos de salvamento arqueológico por la construcción del Tren México-Querétaro terminó abriendo una ventana inesperada al pasado profundo del Valle del Mezquital. En Tula de Allende, Hidalgo, especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) descubrieron una compleja zona funeraria de época teotihuacana con entierros colectivos, tumbas semejantes a las de tiro y decenas de ofrendas intactas.
El hallazgo ocurrió cerca de la comunidad Ignacio Zaragoza, donde arqueólogos exploraron un antiguo conjunto habitacional prehispánico oculto bajo capas de tierra utilizadas durante siglos para cultivo.
Bajo la superficie apareció una red de espacios residenciales conectados por patios y habitaciones orientadas estratégicamente, pero lo más impactante estaba enterrado bajo los pisos.
Ahí fueron localizadas cistas funerarias y tumbas excavadas en tepetate que conservaban restos humanos, piezas ceremoniales y señales de rituales funerarios realizados hace aproximadamente mil 800 años, en pleno auge de Teotihuacan.
El hallazgo incluye entierros colectivos y ofrendas con más de mil 500 años de antigüedad. Foto: INAH
Tumbas ocultas bajo antiguas viviendas
De acuerdo con el equipo arqueológico del INAH, el sitio estuvo ocupado entre los años 225 y 600 después de Cristo, durante las fases Tlamimilolpan y Xolalpan de la cultura teotihuacana. Posteriormente tuvo reocupaciones menores en épocas posclásicas.
Las excavaciones revelaron más de una decena de enterramientos individuales y colectivos. Algunos contenían restos completos; otros, fragmentos óseos removidos posiblemente durante reutilizaciones rituales del espacio funerario.
Uno de los descubrimientos más relevantes fue la localización de tumbas semejantes a las de tiro, estructuras funerarias poco comunes en la región y asociadas tradicionalmente con culturas del occidente de México. Estas tumbas poseen un conducto vertical que conduce a cámaras mortuorias excavadas en el subsuelo.
En una de ellas fueron encontrados restos de ocho individuos, la mayoría adultos, acompañados por 47 vasijas miniatura colocadas cuidadosamente junto a los cuerpos.
Arqueólogos del INAH descubrieron tumbas teotihuacanas durante obras del Tren México-Querétaro. Foto: INAH
Vasijas, conchas y rituales funerarios
Los especialistas también recuperaron pendientes de concha nácar, placas ornamentales y vasos esgrafiados que aún conservan información valiosa para entender las prácticas ceremoniales de la época.
Según los arqueólogos, algunos cuerpos fueron colocados en posición sedente, una práctica funeraria ligada a rituales específicos y jerarquías sociales dentro de las comunidades teotihuacanas.
El análisis preliminar indica que entre los restos hay individuos infantiles, juveniles y adultos. Uno de los menores habría tenido entre 8 y 11 años de edad al momento de su muerte.
Los investigadores consideran que el sitio podría aportar datos clave sobre la expansión regional de Teotihuacan y sus vínculos culturales con otros asentamientos del actual Hidalgo.
Especialistas localizaron tumbas semejantes a las de tiro excavadas en tepetate. Foto: INAH
El Tren y la arqueología
El descubrimiento forma parte del Proyecto de Salvamento Arqueológico vinculado al Tren de Pasajeros Ciudad de México–Querétaro, desarrollado por el INAH desde septiembre de 2025.
La secretaria de Cultura federal, Claudia Curiel de Icaza, destacó que este tipo de hallazgos demuestran que el desarrollo de infraestructura puede coexistir con la preservación del patrimonio histórico.
Para los especialistas, el sitio Ignacio Zaragoza no debe analizarse de forma aislada. Forma parte de una red de asentamientos teotihuacanos localizados en el norte de Tula, donde también destacan sitios como Chingú, El Tesoro, Acoculco y La Malinche.
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EL DATO
Las investigaciones continuarán durante los próximos meses, mientras arqueólogos y antropólogos buscan reconstruir cómo vivían, morían y enterraban a sus muertos quienes habitaron esta región hace casi dos milenios.