El futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) entró en una etapa decisiva. El Gobierno de México confirmó que ya entregó formalmente su postura para extender la vigencia del acuerdo comercial por otros 16 años, mientras la decisión de Washington permanece en espera y mantiene la atención de empresarios e inversionistas de Norteamérica.
Durante su conferencia matutina, la presidenta Claudia Sheinbaum informó que México cumplió con el procedimiento previsto antes del inicio de la revisión formal del tratado, un proceso que comenzará este 1 de julio y que definirá el rumbo del principal acuerdo comercial de la región.
Canadá también respaldó la ampliación del pacto, por lo que ahora la expectativa se concentra en la posición que adopte la administración del presidente Donald Trump.
Aunque Trump volvió a cuestionar la conveniencia del tratado para Estados Unidos y aseguró que su país podría prescindir de productos provenientes de México y Canadá, el propio T-MEC contempla un mecanismo para evitar que el acuerdo termine de forma inmediata.
Si no existe consenso para ampliar su vigencia por 16 años, el tratado establece una extensión automática de diez años, periodo durante el cual continuarían las reglas comerciales que hoy rigen el intercambio entre las tres economías. Posteriormente deberán definirse los plazos para las revisiones periódicas.
El encuentro entre los tres gobiernos marca el arranque del proceso de revisión previsto en el propio tratado y no implica una renegociación automática.
Las autoridades mexicanas explicaron que únicamente si se plantearan modificaciones de fondo sería necesaria la aprobación de los congresos de México, Estados Unidos y Canadá, un escenario que por ahora consideran poco probable.
Además, se prevé que hacia el 20 de julio una delegación del Gobierno estadounidense viaje a México para reunirse con el equipo encabezado por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, y continuar las mesas técnicas.
La presidenta destacó que uno de los principales respaldos al T-MEC proviene del sector empresarial, cuyas cadenas de producción integran plantas y proveedores instalados en los tres países.
El Gobierno mexicano sostiene que mantener vigente el acuerdo beneficia a toda la región y advirtió que medidas como los aranceles impulsados por Washington han incrementado los costos de sectores como el automotriz, el acero y el aluminio.
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Sheinbaum aseguró que México llega «tranquilo» a esta etapa, al considerar que cumplió con su responsabilidad. El siguiente paso dependerá de la definición que adopte Estados Unidos, aunque insistió en que, incluso si no hubiera acuerdo inmediato, el tratado cuenta con mecanismos legales que garantizan su continuidad.