Estados Unidos y Rusia pretenden calmar los ánimos en su enfrentamiento sobre Ucrania, aunque ambos informaron que no hubo grandes avances en las conversaciones de alto nivel, que apuntaban a evitar una invasión rusa.
Aparentemente inflexibles en sus reclamos diametralmente opuestos, el secretario de Estado norteamericano, Antony Blinken, y el canciller ruso, Serguei Lavrov, se reunieron en Ginebra, Suiza, durante unos 90 minutos en lo que el máximo diplomático estadounidense calificó de un “momento crítico”.
Al parecer, ninguna de las partes cedió en lo más mínimo.
Blinken dijo que Estados Unidos y sus aliados rechazan resueltamente los reclamos más importantes de los rusos.
Blinken dijo a Lavrov que Estados Unidos entregará respuestas escritas a sus propuestas la semana próxima e insinuó que probablemente volverían a reunirse. Con cien mil soldados rusos cerca de la frontera con Ucrania, analistas temen que Moscú esté preparando una invasión. Por su parte, el canciller ruso Lavrov reiteró que el Kremlin no tiene intenciones de atacar Ucrania.
Estados Unidos y la OTAN han rechazado de plano esos reclamos y dicen que el presidente ruso Vladimir Putin sabe que son inaceptables. Dicen que están abiertos a propuestas menos drásticas.
Blinken dijo que Estados Unidos estaría dispuesto a una reunión entre Putin y el presidente Joe Biden si fuera “útil y productiva”. Los dos mandatarios se han reunido una vez en persona, en Ginebra, y han mantenido varias conversaciones virtuales sobre Ucrania que han resultado en gran medida infructuosas.