En un histórico lanzamiento nocturno desde el Centro Espacial Kennedy, SpaceX envió al espacio dos módulos lunares pertenecientes a empresas privadas de Estados Unidos y Japón que buscan conquistar la Luna.
Estas misiones buscan consolidar negocios en el entorno lunar y abrir nuevas oportunidades en la exploración espacial.
Los módulos, bautizados como Blue Ghost de Firefly Aerospace (Texas) y Resilience de ispace (Tokio), compartieron el viaje hacia la Luna para reducir costos.
Aunque comenzaron juntos, ambos se separaron en órbita para tomar rutas distintas en un viaje que durará meses.
El módulo de Firefly lleva 10 experimentos financiados por la NASA, como una aspiradora para recoger tierra lunar y un taladro que medirá temperaturas bajo la superficie.
Además, incluye un innovador dispositivo para proteger equipos de las partículas abrasivas del polvo lunar. Su objetivo es alunizar en marzo en Mare Crisium, una planicie volcánica en el hemisferio norte de la Luna.
Por otro lado, Resilience, de ispace, lleva un vehículo con pala diseñado para recoger muestras de suelo lunar y probar posibles fuentes de alimentos y agua para futuras colonias espaciales.
Su destino es Mare Frigoris, al norte del lado cercano de la Luna, con un alunizaje programado para mayo o junio.
Ambas misiones enfrentan el desafío de aterrizar en un terreno lunar plagado de restos y obstáculos.
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Hasta ahora, solo cinco países han logrado alunizar con éxito: Estados Unidos, la antigua Unión Soviética, China, India y Japón.
“Esto no es una carrera, es un esfuerzo por ampliar nuestras capacidades y aprender más sobre nuestro satélite natural”, afirmó Takeshi Hakamada, CEO de ispace.
La NASA ha invertido 101 millones de dólares en la misión de Firefly y otros 44 millones en los experimentos que lleva a bordo.
Este proyecto forma parte del programa Artemis, que busca establecer la presencia humana en la Luna antes de que finalice la década.
Ambas naves espaciales funcionarán durante dos semanas en luz diurna constante.
Una vez en la superficie, el rover japonés recorrerá pequeños círculos cerca de su módulo, aportando valiosos datos para el desarrollo de futuras misiones espaciales.