El Gobierno de Estados Unidos camina sobre la cuerda floja: si el Congreso no logra un acuerdo de financiamiento antes del miércoles, primer día del año fiscal 2026, el país podría enfrentar un nuevo cierre parcial que paralizaría agencias y dejaría a miles de empleados sin sueldo.
El presidente Donald Trump convocó a líderes del Congreso para buscar una salida de último minuto.
Aunque los republicanos dominan ambas cámaras, el Senado necesita al menos 60 votos, lo que hace imprescindible el apoyo demócrata.
Mike Johnson, presidente de la Cámara de Representantes, presiona para aprobar un proyecto provisional que mantenga al Gobierno funcionando hasta el 21 de noviembre.
En contraste, Chuck Schumer, líder demócrata en el Senado, exige un “diálogo real” y la reversión de recortes a programas de salud antes de conceder su apoyo.
¿Quiénes perderían más?
Un cierre afectaría directamente a miles de trabajadores federales. Entre los más golpeados estarían:
Científicos de la NASA
Guardabosques de parques nacionales
Empleados de tribunales
Personal de agencias de apoyo a pequeñas empresas.
Además, los visitantes se quedarían sin acceso a servicios turísticos, los procesos judiciales se retrasarían y los subsidios tardarían semanas en liberarse.
La manzana de la discordia es el gasto en salud. Los demócratas insisten en restaurar los fondos recortados y ampliar los subsidios del Obamacare, mientras que los republicanos buscan separar este tema y aprobar primero una medida temporal que dé oxígeno al Gobierno.
Hakeem Jeffries, líder demócrata en la Cámara, sostiene que no habrá resolución sin atender el acceso a la salud, mientras Johnson acusa a los opositores de “jugar con fuego” y poner en riesgo la estabilidad nacional.
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El reloj corre
El miércoles marca la cuenta regresiva final: de no aprobarse un acuerdo, sería el quinceavo cierre parcial del Gobierno estadounidense desde 1981.
El costo político y económico sería alto, en un momento donde la polarización amenaza con bloquear incluso los servicios más básicos.