El presidente interino de Perú, José Jerí, anunció este miércoles un estado de emergencia de 30 días en Lima Metropolitana y Callao, con el objetivo de frenar la creciente violencia y la extorsión atribuida al crimen organizado.
“Se acabó: hoy empezamos a cambiar la historia en la lucha contra la inseguridad en el Perú”, afirmó el mandatario en un mensaje televisado, asegurando que su plan pasa “de la defensiva a la ofensiva” para recuperar la paz y la confianza de los ciudadanos.
La medida llega después de semanas de enfrentamientos en la capital, que dejaron un muerto y más de 100 personas heridas, y en un contexto de crisis política con siete presidentes en menos de una década. Según cifras oficiales, las denuncias por extorsión han aumentado más del 600% en dos años, afectando especialmente a transportistas, comerciantes y empresarios.
La declaración fue respaldada por el Consejo de Ministros y busca cumplir el “paquete completo de medidas concretas” que anunció el primer ministro Ernesto Álvarez días atrás.
La acción ocurre justo después de que el Congreso rechazara una moción de censura contra Jerí, apenas seis días después de asumir el cargo, en medio de críticas por la represión de manifestaciones recientes.
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El mandatario recalcó que “las guerras se ganan con acciones, no con palabras”, subrayando que la medida no es un gesto simbólico, sino un plan ofensivo para recuperar la seguridad y la confianza ciudadana.