A casi una semana del devastador incendio en el complejo residencial Tai Po en Hong Kong, las autoridades anunciaron la detención de 13 personas, 12 hombres y una mujer, bajo el cargo de homicidio involuntario.
Los arrestados están relacionados con el uso de materiales de construcción de baja calidad, que habrían acelerado la propagación del fuego durante las renovaciones en los rascacielos afectados.
Investigación sobre los materiales
Según Eric Chán, secretario en jefe, los andamios de bambú y el aislamiento utilizado no cumplían con los estándares ignífugos.
Las alarmas contra incendios tampoco funcionaron correctamente, lo que contribuyó a la rápida expansión del fuego.
Se enviaron 20 muestras de malla para pruebas de laboratorio, y siete no cumplieron las normas de seguridad. Los investigadores sospechan un posible esfuerzo coordinado para hacer pasar materiales de baja calidad como resistentes al fuego, poniendo en riesgo a miles de personas.
Balance de víctimas y rescates
Con corte del lunes 1° de diciembre, el número de fallecidos ascendió a 151, y más de 40 personas permanecen desaparecidas. Los edificios aún en revisión podrían aumentar el saldo fatal.
Más de 1,100 personas fueron trasladadas a refugios y centros de evacuación, mientras que 680 más fueron hospedadas en hoteles y albergues. El gobierno ha destinado fondos de emergencia de hasta 10 mil dólares para las familias afectadas.
El incendio, considerado el más letal de Hong Kong en décadas, consumió siete de los ocho rascacielos del complejo Tai Po, que alberga a cerca de 4,800 residentes.
Los paneles de poliestireno y las láminas de malla usadas en la renovación aceleraron la expansión de las llamas. Las autoridades han iniciado inspecciones en todos los edificios altos en renovación de la ciudad para verificar la calidad real de los materiales resistentes al fuego.
Apoyo y conmoción ciudadana
La tragedia ha generado una ola de solidaridad: las donaciones ciudadanas superan los 900 millones de dólares de Hong Kong, sumadas a los 300 millones aportados por el gobierno para asistencia a largo plazo.
Los residentes continúan rindiendo homenaje en monumentos improvisados, dejando flores y mensajes. “Me duele el corazón”, dijo Loretta Loh, una vecina afectada, mientras recordaba a los fallecidos.
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Críticas y respuesta gubernamental
Pese a múltiples inspecciones previas, los vecinos habían advertido sobre los riesgos del andamio cubierto con malla verde. La indignación crece ante la posibilidad de que una aplicación más estricta de las normas podría haber prevenido la tragedia.
El gobierno, mientras tanto, endureció su postura frente a las críticas y advirtió contra intentos de aprovechar el desastre para crear disturbios, arrestando a personas bajo sospecha de sedición.