Irán lanzó una propuesta que podría cambiar el rumbo del conflicto en Medio Oriente:reabrir el estratégico estrecho de Ormuz si Estados Unidos levanta el bloqueo económico impuesto al país y pone fin a la guerra.
La oferta, transmitida a Washington a través de Pakistán, llega en medio de un frágil alto el fuego y de crecientes tensiones energéticas que han sacudido a los mercados internacionales.
Dos funcionarios regionales confirmaron que la iniciativa iraní busca frenar la presión económica sobre Teherán y abrir una salida política al conflicto.
Sin embargo, el presidente Donald Trump no ha dado señales de aceptar un acuerdo que dejaría pendientes las disputas sobre el programa nuclear iraní, uno de los principales detonantes de la confrontación.
El estrecho de Ormuz es una de las zonas marítimas más sensibles del planeta. Por esa vía circula cerca de una quinta parte del petróleo y gas comercializado globalmente en tiempos de paz.
Su cierre parcial o total ha generado impactos inmediatos: buques petroleros detenidos, alzas en combustibles, presión sobre aliados de Estados Unidos en el Golfo y temor a una escalada económica global.
Este lunes, el crudo Brent rondó los 108 dólares por barril, casi 50% más que al inicio de la guerra. El encarecimiento también golpea fertilizantes, alimentos, transporte y cadenas de suministro.
Las sanciones estadounidenses buscan frenar la venta de petróleo iraní, principal fuente de ingresos del país. Según analistas, esa presión podría incluso obligar a Teherán a reducir producción por falta de capacidad de almacenamiento.
Ante ese escenario, Irán intenta cambiar el tablero: alivio económico a cambio de estabilidad energética internacional.
Mientras avanzan gestiones diplomáticas, el canciller iraní Abbas Araghchi se reunió con el presidente ruso Vladimir Putin en San Petersburgo.
Según medios estatales rusos, Putin respaldó la soberanía iraní y prometió impulsar esfuerzos para la paz en Medio Oriente. Moscú se mantiene como uno de los principales aliados estratégicos de Teherán.
Desde Alemania, el canciller Friedrich Merz cuestionó la intervención estadounidense al advertir que entrar en una guerra sin estrategia de salida agrava la crisis.
Reino Unido, por su parte, rechazó el bloqueo pero respaldó acciones internacionales para garantizar la reapertura del estrecho y evitar nuevas amenazas a la navegación.
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EL DATO
Aunque Irán insiste en que su programa nuclear es pacífico, Washington mantiene como línea roja impedir que Teherán desarrolle armas atómicas.