La magnitud de la tragedia provocada por el doble terremoto que sacudió Venezuela el pasado 24 de junio continúa creciendo. El número oficial de fallecidos ya supera los 5 mil 208, una cifra que se acerca al total de muertes -5,856- atribuidas al Covid en el país desde el inicio de la pandemia, reflejando el impacto de uno de los desastres naturales más devastadores en la historia reciente de América Latina.
De acuerdo con el balance más reciente del gobierno venezolano, 5 mil 208 personas han perdido la vida como consecuencia del doble sismo. No obstante, especialistas y organismos internacionales advierten que la cifra real podría ser considerablemente mayor debido a las dificultades para localizar e identificar a todas las víctimas.
Una tragedia que sigue bajo los escombros
Las labores de búsqueda continúan en varias zonas afectadas, principalmente en el estado de La Guaira, donde se concentró la mayor destrucción.
Equipos de rescate trabajan entre edificios colapsados y comunidades devastadas, mientras cientos de familias siguen esperando noticias de sus seres queridos.
Aunque el gobierno únicamente contabiliza los cuerpos recuperados e identificados, organizaciones internacionales han señalado que aún existe un número importante de personas desaparecidas.
En los primeros días posteriores al desastre, agencias de la ONU estimaban que podrían ser decenas de miles, mientras que otras proyecciones más conservadoras calculan al menos 10 mil desaparecidos.
Los expertos coinciden en que la prioridad no es acelerar las cifras, sino garantizar procesos de identificación confiables que permitan a las familias conocer el destino de sus familiares y realizar los procedimientos correspondientes.
Falta de registros dificulta conocer la magnitud real
Uno de los principales obstáculos para dimensionar la tragedia es la ausencia de un censo poblacional actualizado y de registros públicos completos. A ello se suma el colapso de numerosos edificios y la complejidad para recuperar cuerpos entre toneladas de concreto.
Estas condiciones han complicado la elaboración de un balance definitivo y alimentan la incertidumbre sobre el verdadero número de víctimas.
El desastre ha reabierto una de las heridas más profundas de Venezuela.La Guaira, anteriormente conocida como Vargas, fue escenario en 1999 de un deslave considerado uno de los peores desastres naturales en la historia del país, que dejó decenas de miles de muertos y más de 200 mil damnificados.
Aunque ambos eventos tienen causas distintas, especialistas consideran que comparten un elemento en común: la vulnerabilidad de una región altamente expuesta a fenómenos naturales y las dificultades estructurales para responder a emergencias de gran escala.
Mientras las brigadas continúan removiendo escombros, la cifra oficial de víctimas sigue aumentando y el país enfrenta uno de los episodios más dolorosos de su historia reciente.
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