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16 de septiembre 2015

Juan Carlos García Ramos, Psicólogo Clínico
Blog: www.psicologogarciaramos.bligoo.com.mxy
Twitter: @psicgarcia

No, no se trata precisamente del grito de Independencia o del grito redentor. Es el grito de ira, de alegría o de miedo. Es esa forma de manifestar una emoción primaria ya sea de sobrevivencia o de impulso a hacer algo por lo que te ha motivado vivir. Pero si tú lo has emitido anoche, pues claro que ha sido de gusto y alegría porque has estado con la familia y amigos en una celebración de un suceso, que a ti no te consta, pero aprendiste en el preescolar. Aunque todos gritamos, el grito no siempre es consciente y controlado.

La ira es una emoción contagiosa, al igual que la risa, que aprendiste al momento de experimentar frustración y no te has dado tiempo para pensar lo sucedido y relajarte a tiempo. Quiero decir que si tú estás en desacuerdo con lo que piensa la otra persona o no te ha gustado lo que haya hecho y te han dado ganas de chillar, apretar los puños y le miras fijamente, o te quedas callado o asumes una actitud agresiva y violenta. Todo depende si te han considerado una persona autoritaria, ambiciosa, con baja autoestima, irascible, destructiva e incapaz de controlar una simple ira.

Qué curioso, el grito de independencia fue dado para promover la justicia social a todos los mexicanos, por un sentido de libertad y bienestar, pero todo ello lo seguimos esperando. Por eso seguimos gritando aunque esto nos cause deterioro en las relaciones interpersonales, depresión, lesiones físicas y, muchas veces, sanciones legales. Si tú eres de las personas que gritan impulsivamente, quizás estás pasando por un momento muy complicado, y si has tenido ya cuatro episodios en el año y estos han provocado daños materiales o físicos, debes buscar atención psicológica pues puedes estar padeciendo Trastorno Explosivo Intermitente de la Personalidad.

Está bien. No te enojes. Ya sé que a ti no te gustan los psicólogos. Dicen los expertos que para el control de la ira es bueno acudir a los estadios, mítines, ceremonias del grito, hacer ejercicio, hacer yoga o practicar la respiración diafragmal, etcétera. Lo importante es aprender a controlar la temperatura corporal, el ritmo cardiaco, la respiración y distensionar músculos de brazos, cuello y cara. Es preferible esto a que se tenga que inhibir las funciones del hipotálamo. También puedes practicar karate, ir a la guerra a Siria, triunfar en alguna competencia o decirle a esa persona, que se encuentra a cien metros de distancia, ¡te amo! No te deseo que grites si tienes que buscar a tú mascota en la calle o al enterarte del fallecimiento de un familiar.

Antes que el grito de independencia, me gusta más el primer grito, aquel que nace del llanto del bebé anunciándonos la vida y que precede al lenguaje. Éste sí que nos da verdadera identidad y conocimiento del entorno. Del grito simple viene el grito estructurado, con gran altura tonal y fino timbre. Ello nos permite escucharnos y entender palabras y mensajes.

Por ello, si ayer diste un grito, cualquiera que haya sido el motivo, y lograste escucharte, entonces actúa. No te quedes sordo.

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