Era una sesión más de fin de semana, en la que se impartían clases y pláticas sobre temas espirituales. Pocos sabían que ese día se presentaría el querido Maestro hacia el final del encuentro. Al hacerlo, habló con los asistentes y departió amablemente con ellos.
Llegó la consabida sección de las preguntas, que tomó por sorpresa a todos y nadie se atrevía a formular alguna. Uno de ellos, recién integrado al grupo y animado por su esposa al lado, soltó la primera: Maestro, ¿Por qué la oscuridad? ¿Cuál es su finalidad? Los asistentes se revolvieron incómodos en sus asientos ante la inocente pregunta del principiante, pero respetaron su novatez. El rostro del Maestro tampoco pudo ocultar su desencanto por el pueril cuestionamiento pero, amorosa y pacientemente, lo respondió.
“La oscuridad sirve como contraste de la luz. En un entorno en donde solo hay luz, existen pocas opciones. Al haber sombras, el libre albedrío tiene sentido, porque en un Universo de polaridad, las alternativas son infinitas”.
Para aquel aprendiz, que siempre consideró a la oscuridad como una desviación aberrante en el plan divino original, comprender y aceptar el inesperado concepto le llevó años.
Y para ejemplo del discutido concepto de polaridad, qué mejor que el México actual, que se debate entre la oscuridad más abyecta de que se tenga registro y las contadas regiones de paz y progreso contrastantes con aquella espantosa realidad de demagogia y corrupción extrema.
Querétaro es uno de esos poquísimos lugares en donde aún impera el Estado de Derecho (no de dichos o de adoctrinamiento mañanero). El gobernador Mauricio Kuri sigue empeñado en encabezar un equipo de trabajo que entrega resultados reales y concretos en los ámbitos de la seguridad pública, la paz social, la inversión, la salud, la procuración de justicia, la movilidad y un largo etcétera, equipo que incluye a los jóvenes alcaldes de la zona metropolitana, secretarios y funcionarios cuyo desempeño diario mantienen vigente la confianza que Querétaro sigue despertando en los inversionistas, en claro contraste con el resto del país, que muestra en los números un preocupante e innegable proceso de desinversión, que previsiblemente se incrementará como consecuencia de la ofensiva norteamericana contra la narcopolítica, soportada por su recién publicado documento National Drug Control Strategy 2026, con dedicatoria especial para México y cuya puesta en marcha traerá efectos demoledores por necesidad.
Tras ese entrañable encuentro, me aboqué a prepararme con más preguntas y de mayor nivel para un siguiente encuentro que nunca ocurrió. Aquella fue la única vez que estuve en presencia del amado Maestro, pero guardo conmigo sus enseñanzas de ese día hasta hoy, que resuenan en mi cabeza cada vez que la indignación me invade al asomarme a las noticias y a la desastrosa realidad del país.
COMUNICADO OFICIAL: EN MÉXICO Y EL MUNDO YA NO FESTEJAMOS EL DÍA DE LAS MADRES… LO PADECEMOS A DIARIO.
Aviso a la población: se cancela el 10 de mayo. ¡Ya no hace falta! En este país y en el planeta entero, el Día de las Madres se conmemorará los 365 días del año, con puente incluido.
Pruebas irrefutables:
El clima está de madres. Un día te asas, al otro te inundas y al siguiente cae granizo del tamaño de la canasta básica. La madre naturaleza ya nos aplicó la chancla meteorológica y unas cachetadas térmicas que ni el bloqueador del 1000 nos aliviana.
Las guerras están de madres. Bombardeos a la hora de la comida, drones de regalo y tratados de paz que duran menos que un propósito de Año Nuevo. El ser humano inventó la Hi-Tec y el WiFi, pero sigue resolviendo sus pleitos a cohetazos. «Diálogo» les dicen a los misiles que llegan antes que el Uber Eats.
Los políticos están de madres. Prometen, posan, roban y vuelven a prometer. Como cuando tu mamá te advierte que el fregadazo le dolerá más a ella que a ti.
La situación económica está de madres. El sueldo alcanza para medio kilo de esperanza y un suspiro. La quincena dura igual que un suspiro de monja.
La humanidad está de madres. Nos autonombramos «especie inteligente» y nos creemos la especie dominante. ¿Inteligentes? Nos quitan los celulares y las apps, y en ese momento nos convertimos en organismos “unineuronales” que no dominamos ni nuestro estrés.
La corrupción no tiene madre. Huérfana de valores, pero con muchos padrinos. Nació en cuna de impunidad, estudió en el Harvard del moche y se tituló con honores.
La violencia es una mentada de madre. Diaria, puntual, sin pedir permiso y con copia para todos. Llega sin tocar, se sienta en la mesa y todavía pregunta qué hay de comer.
A todo lo anterior queremos mandarlo a tiznar a su madre, pero hay un pequeño detalle: nos es imposible cortar el cordón umbilical con estas cosas tan bajas y oscuras. Realmente hemos normalizado vivir en el caos, nuestra parte reptiliana es la que domina nuestro cerebro. Cortarlo significaría asumir que nosotros mismos alimentamos al monstruo y eso duele más que pisar un Lego.
Por más chanclazos cósmicos que el Universo y Mercurio retrógrado nos acomodan, con la puntería y destreza que sólo una progenitora profesional domina, seguimos sin entender la lección.
En fin, feliz Día de las Madres hoy y siempre. Brindemos por ellas y por todo lo que, irónicamente, nos la está partiendo.
Le esperamos hoy miércoles a las 9:00 de la noche en la KJeta por el Canal 10 de RTQ en señal abierta y de cable, y por streaming en rtq.mx. También le recordamos que tenemos una cita la próxima semana aquí…para echarnos otro caldito.