Existen coincidencias sobre la importancia y lo positivo que es: ayuda, transparencia y reconstrucción. Steven Pinker en su libro The Stuff of Thought identifica cómo detrás de las palabras están pensamientos y sentimientos, ejemplificando los efectos de simples definiciones como el 9/11 sí fue uno o dos eventos. Para evitar que palabras generen entre políticos y académicos posturas de confrontación respecto al dinero del 19S, podemos definir datos que detallen quién y qué requiere.
Partimos determinando el número de afectados en diferentes grados, por daño o derrumbe de inmuebles, inquilinos, dueños, negocio, etc. De cada afectado cuantificar el daño y el monto de recursos necesarios para lograr el estado óptimo. Identificar las necesidades adicionales mientras los afectados estarán sin hogar o trabajo. Para conocer el total de dinero necesario por colonia o municipio sumamos los daños a la infraestructura pública como escuelas, red de agua, drenaje, etc. Del total de recursos necesarios por municipio restamos el monto asignado por cada fondo público o privado y el resto serán las necesidades no cubiertas. De esta forma encontramos la ayuda faltante en esta etapa.
Con los datos del universo de afectados y necesidades, podremos participar sociedad y gobierno en un programa que garantice que ayuda y recursos sean ofrecidos en tiempo, sin desperdicios, con la calidad requerida, con prioridad sobre los más vulnerables, con equidad, imparcialidad y no discriminación. La tarea de reconstrucción llevará varias semanas o meses que requiere trabajo coordinado.
La confidencialidad de la información y otras palabras nos pueden aprisionar evitando la transparencia de los datos en todo momento a nivel de registro y de afectado. Para evitar el trabajo aislado o confrontaciones es urgente la coincidencia en información y la apertura en tiempo real. Un alivio es que podemos ayudarnos de datos y números creando sinergias, coincidencias y resultados. A Usted ¿qué palabras lo frenan o aprisionan?