El proceso de desarrollo en las ciudades inteligentes, para crecer en innovación y economía, está relacionado con el apoyo público al emprendimiento digital, enfocado a aplicaciones para mejorar la eficiencia en el ahorro del alumbrado público, recolección de basura y consumo de la energía, las cuales son ideadas y desarrolladas en la mayoría de las veces por los llamadas ‘startups’ tecnológicas (empresas emergentes con ideas reformadoras, que sobresalgan en el mercado apoyadas por las nuevas tecnologías).
Las ‘startups’ necesitan de estrategias de fomento del emprendimiento, de capacidades técnicas y de gestión de negocios; iniciativas que garanticen que los emprendedores puedan contar con las herramientas necesarias para facilitar su creación y desarrollo. Es aquí, cuando las políticas públicas juegan un papel fundamental para su éxito.
Según el Banco Mundial, la innovación y el emprendimiento son los elementos claves de las economías competitivas y dinámicas, por lo que hablar de ‘smart cities’ es hablar de colaboración y dinamismo, en el que se deben crear ecosistemas emprendedores capaces de atraer al mejor talento tecnológico para desarrollar las respuestas a los complejos retos y toma de decisiones que las ciudades modernas demandan.
En México 75 % de las ‘startups’ cierran operaciones luego del segundo año de existencia, debido a finanzas débiles, falta de objetivos y planeación deficiente. El Instituto Nacional del Emprendedor busca resolver la falta de productividad en ‘startups’, pues en México tienen menos probabilidad de sobrevivir que en Colombia, Brasil o Estados Unidos.
Los emprendedores son en la actualidad, los mayores generadores de ideas y soluciones, por lo que es necesario que las autoridades locales materialicen este apoyo en estrategias a largo plazo, con las que las ciudades se beneficiarán con soluciones inteligentes, desarrolladas por las propias empresas que fomentaran la economía y el talento local.