Esta semana se realizaron los festejos del 71 aniversario de la Coronación Pontificia de la venerada imagen de Nuestra Señora del Pueblito, bella imagen que desde 1632 ha estado presente en el pueblo queretano y que ha ayudado a la evangelización de estos lugares.
Tuve la fortuna, como cada año, de asistir a la solemne celebración y vi con agrado que el cariño a la imagen sigue creciendo y las tradiciones queretanas se perpetúan de generación en generación. Es impresionante, desde niños se enseñan a venerarla, también a vestirse de acuerdo a la tradición, aprender los bailes y respetar lo que hacen los mayores. Es toda una enseñanza que no se aprende en las escuelas, que se aprende en las familias y que es herencia.
Me llama la atención el traslado de la Virgen del Templo de San Francisco al Templo de la Santa Cruz de los Milagros, pero sobre todo la devoción y los símbolos que se utilizan en esta manifestación de fe, como las danzas, los trajes tradicionales y la música.
Algo muy importante lo es el recibimiento que se tiene en el antiquísimo convento de la Santa Cruz, con un gran tapete de aserrín, muestra de cultura, devoción y arte.
Vemos la forma en que nuestra sociedad las ha conservado, independientemente del sentido religioso que se le está dando, es una forma de actividad que enorgullece a los habitantes de la ciudad y que se tiene que respetar y fomentar. A veces, pensamos que cuando hablamos del patrimonio histórico, hablamos de los edificios y los monumentos; sin embargo, las tradiciones también representa un patrimonio histórico, que es propiedad de todos.
Sigamos conservando nuestras tradiciones y bellas costumbres queretanas y enseñemos a las actuales generaciones la importancia de lo que hacemos para que ellos sean sus portadores. Así lo tendremos que hacer en San Juan del Río, con nuestra tradicional peregrinación de “Los farolitos” o la bella tradición del Señor del Santo Entierro. Sintámonos orgullosos del patrimonio de Querétaro.