Si a usted le anuncian que recibirá un aumento salarial pero que por políticas de la empresa e impuestos recibirá menos dinero, seguramente afirmaría que eso no es un aumento, es una reducción. Rara vez nos cuestionamos el por qué medimos inversamente salud y seguridad, nuestros indicadores de salud son enfermedades y los de seguridad son delitos.
Los detractores de una correcta medición son, por un lado la dificultad para encontrar una medición óptima y por otro el problema para encontrar a un responsable. Medir enfermedad y delitos garantizando su atención es tarea más simple que hacerlo con salud y seguridad. Pero un avance ha sido definir mejor cada tema. Un ejemplo de ambos casos es la prevención, que es atendida por la policía preventiva y el medico familiar, quienes aplican programas y presupuestos para tal fin. Pero ¿es suficiente?
En Francia la semana pasada el Presidente Emmanuel Macron mencionó la complejidad para atender la seguridad preventiva y de proximidad que viven en su país a causa de los eventos de terrorismo. Busca mejorar la confianza y comunicación invirtiendo en sistemas informáticos que permitan recibir datos de la gente. El recolectar información para analizar temas complejos sobrepasa las estructuras especializadas y los silos de trabajo. La idea es valiosa, pero ¿cree Usted que funcionará?
Prevenir delitos de terrorismo o robo de autos con más policías puede ser similar a prevenir la obesidad solamente con doctores. La información sobrepasa la responsabilidad de los policías. Por ejemplo para combatir la obesidad un doctor poco puede influir en variables alejadas de su consultorio: horarios de trabajo, hábitos, tiempo para comer, distancias de traslado, etc.
Para avanzar se recomienda la vinculación de procesos y personas antes que máquinas o software. La coordinación no se suple con tecnología sofisticada. Con datos interoperables se puede avanzar pero antes que un software está la voluntad para crear los acuerdos y vínculos ¿Usted que piensa?