El día de mañana estaremos recordando el acontecimiento más importante en la historia de la humanidad, cuando el nacimiento de un hombre marco la vida de todos: el nacimiento de Cristo, su natividad, es sin dudarlo un acontecimiento que ha marcado permanentemente al mundo.
En este mundo lleno de envidias, lleno de intereses económicos, guerras entre las naciones y entre las personas, de verdades a medias y de una tecnología desbordante en donde pareciera que los mensajes de Whatsapp o las publicaciones de Facebook son más importantes que la conversación de las personas; en este mundo que a veces es más oscuridad que luz, donde a veces parece que el camino recorrido se llega a una situación de vivir solo la vida sin voltear a ver a los que están a nuestro lado, sin extender la mano al que sufre y a veces ni siquiera dar una palabra a quien la necesita; en este mundo complicado, llega la Navidad de 2017.
Jesús, el hijo de Dios, se nos presenta como un pequeño bebé que viene a salvar a la humanidad, que se despoja de su poder de Dios para convertirse en un hombre y nacer como cualquiera de nosotros. Pero nace no en medio de los ricos o de los poderosos, nace en medio de los que necesitan algo, nace fuera de su casa, nace en un humilde portal y es acostado en un pesebre donde normalmente comen los animales ¿Quién se puede imaginar a un Dios pobre y humilde?
El nacimiento de Jesús nos invita a valorar la presencia de Dios en medio de nosotros, a recordar la humildad que debemos tener para aceptar muchas situaciones que a veces no comprendemos, a ser luz en medio de la oscuridad y a acercarnos a quienes nos necesitan como lo hicieron en su momento los pastores al acudir al encuentro del hijo de Dios.
¡Que hermosa sería nuestra Navidad si todos nos viéramos como hermanos!, qué diferente sería una navidad sin problemas en el mundo, sin problemas en nuestras ciudades, sin problemas en nuestras familias.
Es una tarea que todos debemos hacer y que la Navidad no se quede solo en el festejo de un solo día, si no en el compromiso de vivirla siempre.
A todos mis lectores del AM, a los directivos y administradores de esta gran empresa periodística, les deseo unas excelentes fiestas de la Natividad de Jesús, que la luz del nacimiento de aquel que venció la oscuridad sea la luz que ilumine todas nuestras vidas.