Actualmente, los arquitectos hemos perdido el compromiso urbano de brindar arquitectura con enfoque de arte social y eje dignificante en la escala humana. Lo notamos en grandes desarrollos cerrados donde se le da más importancia a sus calles y accesos vehiculares.
Las vías públicas se convierten en inmensos tramos aburridos, calles que solo llegan a cerradas (condominios o clúster), y ante cualquier contingencia, ofrecen riesgos. Las viviendas económicas cerradas se convierten en zonas marginales y segregadas, zonas de nivel medio o alto y los peatones carecen de importancia sobre sus calles. Las personas adquieren estos desarrollos por sentirse “seguros”, sin percatarse de que estos promueven fuera de ellos actos negativos en la psique de la sociedad, por falta de cohesión social o empatía que se logra con el simple contacto visual al exterior.
EUA lleva a cabo estudios y talleres para prevenir el crimen, como el ‘Crime Prevention Through Environmental Design’ (CPTED), medidas que fomentan, garantizan y procuran espacios seguros con la participación de la comunidad. El objetivo es reducir la percepción del miedo, la seguridad en las comunidades y un aumento de cohesión social; el arquitecto puede brindar esto, con diseños acertados. Debemos convertirnos en ciclista, peatón, sociólogo, psicólogo e investigador, a fin de encontrar diseños que funcionen con valores positivos, y comprometidos a futuro para brindar mejores opciones de convivencia.
Ejemplo: gente no tiene auto, o probablemente tenga, pero en un futuro podrían adoptar otro tipo de transporte, sin importar el nivel social. En México no existe una adecuada planificación urbana; esta es sobre la marcha y copiando modelos probados que dejan ganancias económicas, mas no sociales.
Sí el objetivo es incidir en la calidad de vida urbana, debemos honestidad en cambiar y mejorar superficies de viviendas, áreas verdes e infraestructura urbana, a fin de lograr una mejor cohesión social y adecuada escala humana. No solo encerrar a las familias vendiendo estereotipos y “seguridad” momentánea.