Estamos en un año de Mundial, pero además hay otro evento internacional de primer nivel: los Juegos Olímpicos de Inviernos, que comienzan el 9 de febrero en Pyeongchang, Corea del Sur. Al hablar de grandes eventos deportivos, una preocupación es la seguridad y temas ligados, como el terrorismo y la tensión entre Corea del Norte y del Sur, y los numerosos problemas del primero con Estados Unidos y Japón, así como sus declaraciones y ejercicios militares, que son titulares de la prensa mundial desde hace años.
Pero esta semana se anunció un gesto pacífico, al menos durante los Juegos. La tensión entre las dos naciones se remonta al final de la Guerra de Corea. Tras numerosas reuniones diplomáticas, en 1991 se usó la bandera de la Unificación de Corea, durante el Campeonato Mundial de Tenis de Mesa en Japón, en uno de los primeros gestos de buena voluntad entre el hermético régimen del norte y sus más abiertos vecinos del sur.
En Juegos Olímpicos, esto ya sucedió en Sídney 2000, Atenas 2004 y en los Juegos Olímpicos de Invierno de Turín 2006, pero desde entonces este gesto no se había repetido en eventos deportivos. De manera adicional, el equipo femenil de hockey sobre hielo será conformado por jugadoras de los dos países.
En México, los Juegos Olímpicos, que no son “Olimpiadas”, ya que este es el período en el cual no hay competiciones, podrán seguirse por internet y televisión de paga, y aunque están muy lejos de tener la popularidad de sus hermanos del verano, ofrecen espectáculo y tendrán al menos a tres representantes de México.
Regresando al gesto de las dos Coreas, el deporte vuelve a mostrar que la unión y la paz van de la mano, y a pesar de que fuera del hockey femenil los dos países estarán representados de manera separada en todos los deportes. Solamente Corea del Sur tiene opciones reales de medallas. Lo que podremos ver el 9 de febrero será un acto que rompe al menos de forma momentánea las crecientes tensiones entre ambos países.