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30 de enero 2018

Nuestro caminar se compone de tres etapas cruciales, que inevitablemente se presentarán en algún punto y de manera indistinta, con sus altas y bajas; una etapa de desarrollo personal y familiar, en la que los valores, los principios, el cariño y el carácter van construyendo nuestra personalidad.

La etapa de la formación académica, una de las más importantes, encuadrarla como “esencial” es de suma realidad, nos permite acrecentar nuestras aptitudes hacia el futuro. Por último y no menos importante, está la etapa laboral.

De manera circunstancial, llegará el momento de buscar una ocupación. Es un hecho que la mayoría de las personas en nuestro país están atemorizadas por la falta de empleo, evitan a toda costa una controversia, se conducen con cautela, se sienten vulnerables, y erróneamente, desprotegidos.

Parte de una especulación social por el desconocimiento de la ley, que la falta de un contrato de prestación de servicios los encasilla en un estado de indefensión, sin derechos, sin una protección, ya que nada está por escrito. Totalmente falso. La Ley Federal del Trabajo es muy clara en ese aspecto. Incluso cuando no se especifique en papel, la norma laboral establece que para comprobar una relación laboral se requieren tres elementos:

1) Una relación de supra-subordinación, es decir, recibir órdenes de un superior en una escala de jerarquía. 2) Una remuneración o salario que se entrega en determinado momento, previamente pactado por las partes. 3) La prestación de un servicio, lo que se resume, en otras palabras, como el oficio mismo, en beneficio de una persona física o moral.

La práctica demuestra, por otro lado, que muchas veces el trabajador es indiferente y busca una ventaja sobre los derechos laborales que le corresponden. Abusan de la falta de un contexto claro, para obtener una mejor indemnización dejando sin protección al otro lado de la moneda, al patrón.

La labor interpretativa de las Juntas de Conciliación y Arbitraje es titánica. La pregunta en todo supuesto es, ¿quién tiene la razón?

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