Enterarse por mensaje de que un famoso se nos adelantó en el camino es cada vez más común, tan común como las noticias falsas.
El tema es pertinente porque al finalizar este día comenzarán las campaña políticas del proceso electoral más grande en la historia de esta, otrora, república bananera.
Es decir, tanto por nuestra afición a la vida de las celebridades, como por la exposición a la que nos veremos expuestos en este un nuevo factor en la democracia nacional, las ‘fake news’.
En este país el que pesa es el llamado voto duro, la base social de los partidos políticos y los agremiados a organismos sociales. Es el trabajo de campo en campaña y la parte social de las administraciones públicas y los legisladores. Va desde apoyos, como las socorridas despensas, gorras y camisetas, hasta la gestión de obra pública. Es el “ista” –agregar sufijo de las siglas que quiera– de las localidades donde tiene presencia el partido. Aquí las noticias falsas no son factor.
Si se cree en los números oficiales sobre penetración de internet, dispositivos, conectividad y la lista nominal, los jóvenes y la clase media son los grupos más expuestos a este tipo de contenido. También, representan ese voto que puede inclinar la balanza.
Para quienes ya tienen candidato, las noticias falsas propias son insultantes y las ajenas, prueba contundente de que cualquier otro candidato es Judas, por aquello de que estamos en Semana Santa.
Otros simplemente se van con la finta y, cuando llega la hora de votar, encuentran algo mejor que hacer.
Esta situación es tan común que hasta tiene nombre, abstencionismo.
Obviamente, las ‘fake news’ no son responsables de que la gente incumpla el pacto social, pero la guerra sucia sí persigue el objetivo de desencantar al que puede inclinar la balanza, para incrementar el porcentaje del voto duro.
Se pensaría que el sentido común bastaría para no irse con la finta, pero lo que llevamos del proceso demuestra que no. Aquí los medios jugamos un papel importante. #Verificado2018 es resultado de ello, del compromiso de ofrecer información veraz que permita tomar una decisión; porque al final, de lo que hablamos, es de poder ciudadano.