Querida lectora, siempre la mente abierta al análisis racional, a la contemplación sin juicios del universo turístico mundial, hace de este sabatino espacio una burbuja de honesta reflexión conjunta, donde se reproduce algo similar a esa dinámica de las reuniones entre buenos amigos y amigas: “la hora de las netas”.
La primera impresión que me dio fue muy diferente a la que esperaba, como directiva de la naciente asociación de turismo nudista de México, esperaba una vestimenta al menos arriesgada, enfrente de mi una mujer en sus cuarentas muy guapa pero vestida de manera casual y clásica, con una mirada muy lejos de la traviesa que yo imaginé, más bien una mirada serena y sino seria, si sobria. Por asuntos legales –aún no se conforma legalmente la Asociación- no se pueden dar más datos, ni de nuestra grácil interlocutora ni de la agrupación, pero vengan algunos datos sobre este fenómeno.
El segmento nudista. En México es un nicho que crece aceleradamente, han pasado de 9 playas legalmente nudistas a 73 tan solo en 9 años (2006-2015). Al igual que en todo el mundo, la porción mayoritaria de este estilo es familiar, es decir pareja e hijos en la playa. Mucho cuidado en confundir con el turismo sexual tipo “jineteras” o de “swingers”, el turismo nudista busca el contacto con la naturaleza y la sensación de libertad.
Los cruceros nudistas. Han crecido de uno en 1992 de 500 pasajeros a 63 con más de 46,000 personas en el 2016 y las cifras crecen. Sorpresa: la mayoría de los viajeros son abuelos educados que viajan en pareja.
Segmento jugoso. Tan solo en Florida son 22 millones de noches-turista en el 2017 lo que implicó una derrama económica total de 7,400 millones de dólares
Asociación Americana para la Recreación nudista (AANR siglas en ingles). El pasado 16 de marzo cumplió 87 años con más de 70,000 asociados activos, Es fundamentalmente orientada a la recreación familiar, los swingers y otras vertientes sexuales fueron excluidas total y definitivamente de esta Asociación desde 1972.