“En política sucede como en las matemáticas; todo lo que no es totalmente correcto, está mal” – Edward Kennedy
Naturalmente, ¿cómo surgió la iniciativa de los partidos políticos? Con el pasar de los años, han asumido diferentes propósitos; dirigidos por líderes morales, religiosos, dictatoriales, republicanos y en ocasiones, claramente ambiciosos.
La transición institucional en nuestro país tiene su origen en el significado de los sucesos bélicos; la lucha por la patria, el orgullo por nuestras raíces y el bienestar del pueblo, fungen como elementos para la conformación de cualquier ente representativo de la colectividad nacional.
En términos de ley, ¿cuándo empezamos a contemplar las agrupaciones políticas? El reconocimiento de su personalidad jurídica se obtuvo gracias a la Ley Electoral del 19 de diciembre de 1911. Es curioso que, dentro del proyecto original de la Constitución de 1917, no se ahonda en el tema; únicamente hacía mención el artículo noveno sobre la libertad de asociación. Con esto se presumía la posibilidad de que nacieran este tipo de instituciones, sin embargo, no existía un marco legal apropiado.
Ocurrió hasta 1963, la inminente inclusión de la terminología “partido político” en nuestra Carta Magna; realizando adecuaciones para el desenvolvimiento de los mismos, logran catalogarse en diciembre de 1977, como entidades de “interés público”; lo que implicó equipararlos con los ejidos y sindicatos, permitiendo la intervención del estado para garantizar las condiciones mínimas para su desarrollo.
Conviene hacer un análisis puntual sobre la actual gobernanza ejercida por esta confluencia de individuos designados para servir a los que depositaron su confianza a través del voto. El retorno abrasador de un frente ideológico, involucra una responsabilidad inmensa para el Presidente Electo; los ciudadanos mexicanos esperan conocer la traducción de la conocida “cuarta transformación” y los efectos que lleguen a materializarse en este transcurso democrático.
Los próximos meses serán cruciales para visualizar el futuro de la encarnación popular.