En esta semana que concluye se cumplieron 33 años de los terremotos que afectaron la Ciudad de México los días 19 y 20 de septiembre de 1985 y un año del terremoto que sucedió en la misma fecha, una de las casualidades de la vida que muchas veces no se entiende.
Leía en alguna red social que hacían la pregunta de ¿dónde se encontraba uno el día de los terremotos?, para las actuales generaciones es difícil saber que paso en el año de 1985, inclusive muchos de los chicos de ahora nacieron ya en lugares diferentes derivado que sus padres o sus abuelos se trasladaron fuera de la capital de la república con motivo de los terremotos que estamos comentando. Es indiscutible que con este acontecimiento se marca un antes y un después de la vida de la nación, se marca también un paradigma en la protección de la ciudadanía y se marca un estilo de vida en el ejemplo de la solidaridad de los mexicanos y de la falta de organización del estado frente a esta contingencia, situación que como vimos y vivimos hace un año cambio completamente.
En los terremotos de 1985 su servidor iba en el tercer año de primaria, la entrada como cualquier escuela se daba a las ocho de la mañana y ese día no fue la excepción, yo recuerdo que al bajar a desayunar me habían dicho que se había sentido algo extraño y se había caído una parte de una vitrina del comedor, sin embargo en ese día no teníamos energía eléctrica por que en San Juan del Río, se había accidentado un camión en la intercesión de la Avenida Juárez y la Carretera Panamericana, ocasionando caída de postes y la interrupción del sistema. Lo único que funcionaba era la radio y no se escuchaban muchas de las estaciones que habitualmente se oían. Así las cosas en la escuela nos comentaron que había pasado en el entonces Distrito Federal, pero no entendíamos la magnitud de las cosas.
Al regresar a casa, las cosas seguían igual, sin embargo en el radio ya se escuchaban más estaciones y recuerdo que las narraciones eran sobre lo sucedido y pidiendo ayuda por la emergencia presentada. Cerca de las cinco de la tarde se reanudo el servicio de la energía eléctrica y fue como pudimos darnos cuenta de la magnitud del desastre al ver el único canal que funcionaba en ese momento que era el canal trece de Univisión ya que los canales de Televisa estaban fuera del airé.
Con las horas se restablecieron los canales de televisión y fuimos viendo las imágenes más tristes que recuerdo de la Ciudad de México, situación que afortunadamente fue muy diferente hace un año, pero que nos recuerda que debemos estar pendientes a los acontecimientos de la naturaleza y al cuidado de nosotros de situaciones que pueden ocurrir en el momento menos previsto de la vida.