Sacerdote, profesor de la Universidad Panamericana, miembro de la Academia Mexicana de Teología y columnista internacional, comenta noticias de actualidad desde la razón creyente.
Después de siglos de desencuentros entre los científicos y la religión católica, el Papa Francisco propone un nuevo esquema de cooperación entre los dos ámbitos, para el cuidado del planeta y el desarrollo de la sociedad.
Un nuevo modelo de diálogo. Aunque es muy conocido el Caso Galileo, quizá pocos saben que la Santa Sede cuenta con una institución para fomentar el diálogo con los científicos: la Academia Pontificia de las Ciencias, que tiene entre sus miembros a varios ganadores del Premio Nobel.
Durante la Asamblea plenaria de este año (el 12 nov.), el Papa dirigió un histórico mensaje a la comunidad científica, en el que propuso un paradigma de cooperación social como modelo de relación entre las ciencias y la religión.
Un panorama enorme para la ciencia. Francisco, un Papa muy sensible a los problemas sociales que hacen sufrir a los pueblos, propuso a la comunidad científica algunos temas para servir mejor a la sociedad.
Las situaciones más urgentes son la “inmensa crisis del cambio climático en curso” y la amenaza nuclear, junto con “salvaguardar la salud del planeta y de las poblaciones”, ya que la salud que está en peligro “por todas las actividades humanas que utilizan combustibles fósiles y la deforestación del planeta”.
Compartir el conocimiento con los países en desarrollo. Con una frase de Pablo VI, el Papa Francisco pidió a los científicos que vivan la “caridad del conocimiento”, es decir, que compartan con los pueblos menos desarrollados los logros científicos “en materia de nutrición, salud, educación, conectividad, bienestar y paz”.
Epílogo. El Papa Francisco ha convertido las crisis sociales en el “lugar de encuentro” por excelencia. Así como ha fomentado que las religiones trabajen juntas en la ayuda a los pobres y a los migrantes, ahora el Pontífice propone que la relación de las ciencias con la religión se base no sólo en el diálogo académico, sino también en la ayuda para buscar soluciones a los problemas sociales. Trabajar juntos por los más necesitados es un novedoso y excelente modelo de diálogo.