¿Qué es lo que pasa este día, de dónde nace o por qué será tan importante para miles de ciudadanos en todo el mundo?
El 14 de octubre de 1992, la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 3 de diciembre como Día Internacional de las Personas con Discapacidad, debido a toda la desigualdad mostrada hacia dichas personas.
Este no es solamente un día más para nosotros, sino uno en el que conmemoramos la lucha que se ha tenido desde hace más de 26 años por miles y miles de personas alrededor de todo el mundo, quienes han decidido levantar su voz por todos aquellos que no pueden hacer oír sus necesidades y derechos.
En la actualidad, aún no se tiene las medidas necesarias para que todos puedan acceder a todo, como el caso de la Talla Baja. Por ello, si no hubiera barreras, no habría discapacidad alguna. No seamos nosotros una barrera más; contribuyamos en este tema que nos compete a todos, ya que nadie está exento de adquirir una discapacidad.
Debemos ver el mundo de la discapacidad no como los impedidos que antiguamente así se nos veía, sino desde la otra cara: la capacidad y las ganas que tiene cada una de las personas por salir adelante, ya que existimos y aportamos como cualquier otro ciudadano.
Como han de saber, Querétaro no se quedó atrás. Se llevaron a cabo diversas celebraciones para conmemorar este día tan importante como el evento conmemorativo por parte del Consejo Temático de Atención e Inclusión a las Personas con Discapacidad, la carrera Corre Conmigo por parte del Indereq y el Departamento de Deporte Adaptado, así como la Marcha por la Inclusión por parte de La Red de Discapacidad del Estado, el encendido de los Arcos en color azul y el primer foro Inclusión con Sentido por parte del Municipio de Corregidora.
Hoy no puedo sentirme más que orgullosa de decir que soy una persona con discapacidad y mi condición es llamada talla baja y que por nada del mundo lo cambiaría, porque gracias a ella he llegado hasta donde estoy y he aprendido a ver la vida desde una perspectiva completamente diferente o al menos desde el 1.15 cm de altura; así que, en lo que a mí respecta, la discapacidad ha sido mi mejor maestra y compañera de vida.