El Presidente Donad Trump ha anunciado el retiro de las fuerzas norteamericanas de Siria y ha lanzado varios tuits asegurando que Arabia Saudita y Turquía le han anunciado que se encargarán de la reconstrucción en ese país, luego de seis años de guerra civil. Las cosas allá no son tan sencillas.
Uno de los grupos-nación más importantes en la región es el de los kurdos, que habitan no solo en Siria, sino en Irak, en Irán y en Turquía, en una región denominada Kurdistán, y que son una minoría en cada país mencionado, mal vistos por los Gobiernos de estas naciones amén de ser perseguidos en todas ellas.
A los kurdos no les fue concedida la independencia mediante los tratados Sykes-Picot por los que Francia e Inglaterra se repartieron los despojos del Viejo Imperio Otomano al finalizar la I Guerra Mundial, creando los actuales países del Medio Oriente. Y los kurdos siempre han soñado y luchado por su emancipación, creyendo en las promesas y siendo aliados de Occidente desde hace demasiadas décadas.
Los kurdos lucharon contra el régimen de Saddam Hussein, contra la invasión rusa a Afganistán y ahora fueron muy eficaces en la guerra contra el Estado islámico, siendo apoyados por los norteamericanos y sus aliados occidentales. Pero ahora son abandonados y traicionados por los propios norteamericanos y dejados a merced del régimen sirio de Bashar Al Assad que los persigue y que jamás les cederá ningún derecho. Pero también son víctimas de los turcos, que han emprendido varias persecuciones contra los kurdos que viven en ese país y que recientemente ha incursionado en Siria, más en contra de los kurdos que contra ISIS.
Nada de esto le importa a Trump, quien bonitamente abandona y deja a su suerte, una vez más, a los kurdos que le ayudaron a ganar la guerra contra ISIS y a los que utilizaron para ese propósito y otros en el Medio Oriente. Con el retiro, le cede a Putin el diseño de la realidad política de la región. Las lealtades no son un valor que caracterice a los norteamericanos.
Trump asegura que hoy Estados Unidos es más respetado en el mundo. La realidad dice otra cosa.