El otro día hice una advertencia acerca de la economía china. Dije que se estaba convirtiendo en “un área peligrosa para la economía mundial, justo cuando menos lo necesita”.
Por desgracia, el otro día fue hace más de seis años. Tampoco he sido el único. Aunque desde hace tiempo muchos han hecho predicciones sobre una crisis en China, sigue sin ocurrir.
El problema es que China parece estarse tambaleando de nuevo. ¿Por fin habrá llegado el momento de que se hagan realidad todas las profecías acerca de enormes problemas en la inmensa China? Lo cierto es que no tengo ni la menor idea.
Por un lado, los problemas de China son reales. Por el otro, el Gobierno chino (al que no le estorba ninguna ideología rígida ni nada remotamente parecido a un proceso político democrático) ha demostrado en más de una ocasión que puede y está dispuesto a hacer todo lo necesario con tal de apuntalar su economía. En realidad, nadie puede saber si esta vez será diferente, ni si de nueva cuenta el amo Xi se saldrá con la suya y la economía volverá a recuperarse.
Quizá sea otro ejemplo de la Ley de Dornbusch, bautizada en honor de mi antiguo maestro Rudi Dornbusch: “La crisis tarda en llegar mucho más de lo que esperabas y, cuando finalmente ocurre, se desarrolla mucho más deprisa de lo que podrías haberte imaginado”. Así que parece sensato resumir a continuación los motivos por los que muchos hemos estado preocupados por China, y por qué las dificultades de China le causan problemas al resto del mundo.
El problema fundamental con la economía china es que es de lo más desequilibrada: sus niveles de inversión son extremadamente altos, en apariencia sin que exista suficiente consumo interno para justificar esa inversión. Podríamos estar tentados a decir que no importa, porque China sencillamente puede exportar su producción excedente a otros países. Sin embargo, si bien es cierto que entre la mitad de la década de 2000 y los primeros años de la década de 2010 China registró impresionantes superávits comerciales, esa es historia del pasado. Ahora sería difícil que las empresas no registraran rendimientos mucho más bajos.