Hablemos de amor. A propósito del Día de San Valentín, que siempre he considerado como una estrategia mercadológica, lo cierto es que, como muchos(as), y espero que Usted que me lee también tenga esa suerte, sí creo en el amor y creo en la amistad.
Tengo una familia, entrañables amigos y también tengo un amor.
Como este espacio es dedicado a la ciudad, me resulta relevante afirmar que también tengo una entrañable amistad con mi ciudad.
Como inevitable víctima de la marea publicitaria de este día quiero exponer que por amor, es que amo aún más a la ciudad.
Siendo arquitecto, es común ser sensible a los espacios y edificios que nos rodean, ya que provocan emociones, ya sea que nos hagan amarlos, extrañarlos o incluso odiarlos, pero así es la magia de la arquitectura que tiene la facultad de conmovernos.
Querétaro siempre me ha encantado, y he pasado por todas las etapas que puede tener una relación amorosa.
De niño, mucho antes de que la arquitectura llamara a mi puerta, las calles de Querétaro que son parte de mis aventuras infantiles ya provocaban mariposas en mi estómago, ya tenían esa cualidad sin nombre que nos hace suspirar y extrañar sin saber por qué.
De estudiante, con un poco más de conciencia espacial, fui cautivado por la fantástica historia y hechizante arquitectura del Centro Histórico, que aunque no era nuevo en mi vida, mis recientes conocimientos arquitectónicos me hicieron verlo con otros ojos.
Gracias a mi profesión conocí el lenguaje de la ciudad, la analicé, la estudié, la sufrí. Admiré su pasado, sus defectos y su presente.
Querétaro ya me encantaba desde la infancia, pero gracias a la arquitectura comencé a amar a esta bella ciudad.
El amor resulta por momentos idealista, a veces provoca cierta ceguera con sus detalles positivos, conocer más a fondo a alguien, nos lleva a incrementar ese amor o a desaparecerlo según sea el caso.
Pero si llegamos a comprender a esa persona y hay una compaginación mutua, entonces estamos hablando de amor maduro.
Amo a Querétaro, aceptando sus defectos pero motivado a luchar desde mi trinchera de arquitecto para transformarlo en una mejor ciudad, la ciudad que todos merecemos.