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9 de marzo 2019

Los republicanos odian los déficits… o al menos eso afirman.

Los republicanos en el Congreso echaron pestes sobre los déficits presupuestales durante todo el gobierno de Obama, advirtiéndonos sin cesar que estábamos al borde de una crisis fiscal al estilo de Grecia. Donald Trump, por otra parte, concentró su ira principalmente en los déficits comerciales, insistiendo en que “entregamos nuestros empleos y nuestra riqueza a otros países que se han aprovechado de nosotros”.

Sin embargo, a lo largo de dos años de control gubernamental unificado del Partido Republicano, ha ocurrido algo curioso: ambos déficits se dispararon. El déficit presupuestal ha llegado a niveles sin precedentes, solo vistos durante las guerras e inmediatamente después de crisis importantes; el déficit comercial en los bienes ha llegado a niveles históricos.

¿Cuál es el significado de esta marea de tinta roja?

Hay que decirlo con todas sus letras: ni el déficit presupuestal ni el déficit comercial suponen un daño específico en el presente para la economía estadounidense. Los países avanzados que tienen créditos en su propia moneda pueden tener enormes deudas, lo cual suelen hacer, sin consecuencias drásticas, razón por la cual el pánico de la deuda de hace unos años siempre fue una insensatez.

No obstante, los déficits dobles de Trump nos dicen mucho sobre el “tuitero en jefe” y su partido: a saber, que son deshonestos e ignorantes.

En cuanto a la deshonestidad: ¿todavía hay alguien que crea que a los republicanos alguna vez les importó en realidad la deuda y los déficits? La verdad es que la falsedad de su postura fiscal debería haber sido evidente todo este tiempo.

En todo caso, a estas alturas es innegable que su retórica de condena a la deuda no fue sino una pose, un intento de usar el déficit como un arma a fin de obstaculizar y debilitar la agenda del presidente Barack Obama.

En cuanto tuvieron oportunidad, los mismos políticos que fanfarroneaban sobre la necesidad de una responsabilidad fiscal hicieron que se aprobara un recorte fiscal para las corporaciones y los ricos, mismo que es ahora la principal razón para que el déficit presupuestal crezca rápidamente.

Ah, y el recorte fiscal no ha logrado en absoluto el prometido auge en la inversión. Las empresas no usaron el dinero caído del cielo en grandes cantidades para construir nuevas plantas ni aumentar la productividad, sino que lo usaron para recuperar una buena cantidad de sus acciones, con ganancias para los inversionistas ricos.

¿Qué me dicen de la ignorancia? Como mucha gente ha señalado en vano, Trump también se equivoca en todo lo referente a lo que hacen los déficits comerciales.

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